Por Nelson Santana y Emmanuel Espinal
19 de enero de 2026
Este artículo pertenece a «26 cosas dominicanas que explican quiénes somos (Edición enero)/febrero», una serie diaria que durante 26 días (estamos en el año 2026) examina las claves culturales que nos definen como dominicanos—tanto en la isla como en el exterior. A través de lo cotidiano, el lenguaje, la música, la comida, la fe y la memoria colectiva, cada entrega analiza una «cosa dominicana»: qué es, por qué nos importa y cómo la vivimos aquí y allá.
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Para lectura rápida
Nació de la necesidad y se volvió sistema.
Es transporte, empleo y red comunitaria.
Funciona donde el transporte formal no llega.
Vive entre la urgencia, el riesgo y la dignidad del trabajo diario.
Qué es
El motoconcho constituye un servicio de transporte informal sobre motocicleta que permite desplazamientos rápidos y económicos en República Dominicana. Opera sin aplicaciones, horarios fijos ni paradas oficiales: basta una señal manual. Cubre trayectos cortos y urgentes, atraviesa callejones, evita congestión vehicular y conecta puntos inaccesibles para el transporte público convencional.
Emergió durante los años ochenta como solución a una carencia concreta: la ausencia de un sistema de transporte suficiente, eficiente y accesible. Desde entonces se expandió por zonas rurales, barrios urbanos y áreas turísticas. Actualmente constituye un pilar del transporte informal dominicano. Se calcula que cientos de miles de personas dependen directa o indirectamente de esta actividad, que moviliza millones de pesos diariamente desde los campos más remotos donde antes se transportaba en caballo, burro y mulo, hasta los lugares más poblados del país como Santiago de los 30 Caballeros y Santo Domingo.
El motoconcho trasciende el transporte de pasajeros. También ejecuta encargos, entrega alimentos, transporta documentos y resuelve emergencias. Es velocidad transformada en ocupación.
Por qué importa
Importa porque sustenta la cotidianidad. Facilita acceso al empleo, centros de salud, instituciones educativas y mercados. Donde no penetran guaguas ni carros públicos, llega la motocicleta. En sectores como Gualey, Capotillo, Villa Mella o Los Guaricanos, el motoconcho compensa horarios extendidos, vías estrechas y trayectos breves pero impostergables.
Representa además economía. Para numerosos trabajadores, constituye la primera —o única— fuente de ingresos. Sin grandes inversiones ni requisitos formales, un motoconchista puede generar sustento familiar. Algunos laboran jornadas extendidas; otros combinan el motoconcho con plataformas digitales como Uber Moto o DiDi Motor, buscando flexibilidad y mayores ganancias.
La informalidad coexiste con organización. Existen paradas establecidas, asociaciones comunitarias, normas internas y fondos para contingencias. No es caos: es orden sin formalización.
Escena dominicana (micro-narrativa)
7:18 a.m. Una mujer sale presurosa. El motor espera. «¿Pa' dónde?». «Al hospital, rápido». Negociación mínima. Casco —si existe—, mochila al hombro, arranque inmediato. Maniobras precisas. Semáforo respetado. Arriban. «Gracias, mi hijo». «A la orden». El motor desaparece y la jornada continúa.
En el exterior
Fuera del país, el motoconcho permanece como experiencia vivida y símbolo cultural. Para visitantes ocasionales, representa aventura. Para quienes crecieron utilizándolo, constituye memoria corporal: cómo montarse, cómo sujetarse, cómo confiar. Aunque existen servicios similares globalmente, el motoconcho dominicano mantiene identidad distintiva: proximidad, improvisación y conocimiento territorial íntimo. En el Alto Manhattan y El Bronx, no existe un equivalente formal. Sin embargo, hay dominicanos que andan en las calles en pasolas, motores, y bicicletas.
Riesgo y debate
La seguridad constituye preocupación constante. Ausencia de cascos, conducción arriesgada, carencia de seguros. Las críticas existen y poseen fundamento. También existen iniciativas de mejoramiento: asociaciones que exigen respeto a semáforos, uso obligatorio de casco y normas claras. El desafío no consiste en eliminar el motoconcho, sino integrarlo a un sistema más seguro y equitativo.
Más que transporte
El motoconcho representa fenómeno social. Transporta niños a escuelas, ancianos a consultas médicas, madres con compras, trabajadores fatigados. Es confianza momentánea entre desconocidos. Es emprendimiento popular. Es respuesta inmediata a una realidad compleja.
Cierre
El motoconcho no nació por capricho; nació por necesidad. Mientras persistan urgencias, distancias cortas y vacíos en el transporte formal, seguirá circulando. No es perfecto, pero es imprescindible. Sobre dos ruedas, el país se desplaza.
Pregunta (CTA):
¿En qué momento de tu vida el motoconcho te resolvió algo que ningún otro transporte podía?
Nota de verificación: El origen del motoconcho en los años ochenta está documentado en estudios de transporte urbano dominicano. Las plataformas Uber Moto y DiDi Motor operan efectivamente en República Dominicana. Los barrios mencionados (Gualey, Capotillo, Villa Mella, Los Guaricanos) son zonas de Santo Domingo donde el motoconcho tiene fuerte presencia histórica.
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