ESENDOM

Cultura y conciencia

50 años después del sueño

ESENDOM

Escrito por: Emmanuel Espinal

Un día como hoy hace 50 años, aproximadamente 250,000 personas se congregaron en el Memorial a Washington en una Marcha por Trabajo y Libertad. Dentro de ese mar de gente estaba la Piscina Reflectiva del Memorial a Lincoln donde cada uno de los rostros que cruzaron por su alrededor se reflejo buscando lavarse con optimismo en un mundo dividido. Hoy si reflejamos donde esa marcha nos a llevado vemos que ha llovido mucho desde 28 de agosto de 1963. A pesar de los logros que ha traído esa marcha también tenemos que tomar la realización de que el sueño humanitario que tuvo voz en el Doctor Martin Luther King Jr. no se ha concretado, ya que siguen causando estragos las mismas divisiones económicas y sociales que nos afligían en ese entonces. Como nos dejo plasmado con su voz el Doctor King Jr., debemos caminar juntos para buscar remediar estas divisiones y mejorar cada día como seres humanos para reflejar ese sueño universal que es la IGUALDAD. 

Franklyn Franco y la resistencia

ESENDOM

Por Anthony Stevens-Acevedo Acevedo

17 de junio de 2013

             La partida del Profesor Franklin Franco es un golpe duro-duro para quienes creemos en el ejercicio del pensamiento crítico aplicado al presente que nos toca vivir y al pasado del que nos han quedado vestigios y que intentamos conocer precisamente para entender mejor nuestro presente, especialmente para aquellos a quienes nos preocupan el presente y el pasado de los dominicanos. A penas hablé con el Profesor Franco algunos minutos en lo que llevo de vida pero su obra y trabajo de historiador y militante cívico los he sentido siempre mucho más cerca, como fuentes de inspiración al hacerme mil preguntas sobre ese pasado y este presente que compartimos los que formamos la sociedad dominicana de dentro de la isla y de fuera.

            Ojalá nunca se nos olvide su valentía intelectual, esa que hay que tener para atreverse a pensar, escribir y decir las cosas que la razón nos dice aunque irriten y enojen y hasta enfurezcan a los que quieren imponer, en Dominicana y en el mundo, una sola manera de ver y de pensar y de valorar y de sentir y de imaginar y hasta de soñar, ejerciendo su poder de gobernantes (de cualquier nivel), de eclesiásticos, de militares, de banqueros, o de empresarios, o de jerarcas de partidos políticos o de instituciones educativas. Pues hasta donde me doy cuenta, vivimos por todas partes en sociedades tremendamente saturadas de miedos y de imposiciones no abstractas sino muy concretas, representadas por los prójimos que cuentan con más poderes, sean los más cercanos a los que vemos con frecuencia y que nos saludan cotidianamente con el gesto como parte del mecanismo que se usa para apaciguarnos, o los que a miles de kilómetros de distancia en otros lugares del planeta toman decisiones a sabiendas que mantienen o refuerzan, no importan desde cuán lejos, esos miedos y esas imposiciones.

            No va a ser fácil, entonces, seguir el ejemplo de Franklin Franco; su apuesta por mirar al poder (o quizás sea mejor decir a los poderosos, porque es todo cosa de humanos) de hoy y de ayer para entender mejor lo que nos pasa; su apuesta por escudriñar las diversidades que personificamos, su apuesta por el ideal de la convivencia; su cuestionamiento a todas las opresiones, brutales o sutiles, que los poderosos entre nosotros ejercen sobre los que somos menos poderosos veinticuatro horas al día trescientos sesenta y cinco días al año en las cuatro esquinas del globo, incluyendo obviamente las de nuestra querida Quisqueya, todos guiados por su profundo cinismo e inconfeso miedo a la humanidad.

            De manera más personal, por los menesteres a los que dedico gran parte de mi tiempo, no va a ser fácil seguir el ejemplo de Franklin Franco en su apuesta por desempolvar y analizar aspectos deliberada y prejuiciosamente silenciados del pasado colectivo de los dominicanos, como el pasado de esclavitud y negritud y africanía que la mayoría de nosotros, en gran medida sin sospecharlo, arrastramos en nuestros hábitos y costumbres de todo tipo, transmitidos durante decenas de generaciones desde nuestros antepasados más remotos a los que se nos ha enseñado a no recordar, sean los europeos que llegaron a colonizar y a someter creyéndose que su cristianismo los hacía superiores, o los indígenas y africanos que sufrieron su supremacismo y su opresión e intentaron resistirlos y defenderse de ellos como pudieron.

            Me queda, entonces, a la distancia, ante la ida de Franklin Franco, por un lado el sentimiento fuerte de una pérdida, de más soledad en el esfuerzo convencido dirigido hacia lo mucho que hace falta por hacer, pero la alegría de contar con una obra dejada o legada, o sea, unos libros y un ejercicio personal del civismo de los que nos podremos seguir nutriendo dondequiera que vivamos, en la isla o en la diáspora, como rutas o trillos abiertos con los machetes del pensamiento y de la ilusión en medio de las malezas de miedos, opresiones, discriminaciones, marginaciones, exclusiones, imposiciones y silenciamientos que se nos sirven cada día en nuestro presente.

            Siempre ha habido en la sociedad dominicana (y en el mundo) gente así como Franklin Franco, que han sabido llevar la contraria en el mejor sentido de la palabra. Ojalá seamos capaces de empaparnos de lo mejor que tiene su ejemplo y podamos practicarlo con el mínimo de vacilaciones.

Algunos apuntes acerca de Juan Isidro Jiménes Grullón

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Dominicanos en el olvido

Por Amaury Rodríguez

26 de abril del 2011

Si alguna vez hubo una rara avis entre los intelectuales y los políticos dominicanos en el siglo veinte, la distinción le pertenecería a Juan Isidro Jiménes Grullón (1903-1983). Fue un fino y prolífico escritor que dejó su huella en las aéreas de la historia, la política, la ciencia y la literatura en la República Dominicana y América Latina. Políticamente, era un hombre de la izquierda, en fin, un revolucionario incansable que participó en la resistencia contra la dictadura de Trujillo en la República Dominicana.

Pero a pesar de la magnitud de su erudición y el papel que desarrolló como uno de los organizadores más importantes de la resistencia anti-trujillista en el exilio, su nombre ha sido relegado a los márgenes. De hecho, él es probablemente uno de los autores más subestimado en el país y la región. (Lamentablemente, ningunas de sus obras han sido publicadas en inglés).

Jiménes Grullón fue un serio investigador. Como indica su registro bibliográfico, nunca dejó de publicar sus investigaciones elaboradas con el mayor cuidado bajo la censura y la represión. Por otra parte, el número exacto de sus escritos inéditos continúa siendo un misterio.

Ruptura con el pasado

Jiménes Grullón fue uno de los pocos dominicanos que viajó Europa en la década de los años 20 con el objetivo de estudiar medicina. No pudo haber sido de otra manera ya que provenía de una familia de clase alta cuyos miembros dejaron una huella imborrable tanto en la vida cultural como en la vida política del país.

Sin embargo, optó por librarse de su propia posición privilegiada para dedicar su vida a la transformación de la sociedad. Por esa razón, las teorías de la estrategia y la táctica revolucionaria le eran de primordial interés. Por lo tanto, no es sorprendente que públicamente se declarara marxista a finales de los 60. Tal decisión ejemplifica el clásico caso de los antiguos miembros de la clase media y de la clase alta quienes terminaron siendo radicales y artistas. La ruptura con su pasado, como cualquier nuevo nacimiento, conllevo un inmenso dolor. Para el intelectual dominicano, hubo un alto precio que pagar en un país donde el estatus quo usó de la violencia más vil en miras a silenciar cualquier posición contestataria.

Por lo tanto, Jiménes Grullón llevó una existencia caracterizada por la humildad.

Las emociones humanas eran primordiales en su vida como ser humano y en su obra como artista. Cultivó el arte poético durante toda su vida. Años más tardes, formaría una relación sentimental con la poeta Puertorriqueña Julia de Burgos. En los años 20, se incorporó a Plus-Ultra, un grupo literario cuyos miembros jugarían un papel determinante en los círculos políticos  liberales y nacionalistas.

Jiménes Grullón fue ante todo, un educador que plantó  las semillas para surgimiento de la autonomía universitaria en República Dominicana. En los años 30, Jiménes Grullón y su primo, el reconocido poeta Domingo Moreno Jiménes, — fundaron la Universidad Popular y Libre del Cibao, que estaba en endeudada con el movimiento de la Reforma Universitaria cuya influencia se extendió por todo el continente después las reformas encabezadas por los estudiantes en Córdoba, Argentina en 1918. Años más tardes, Jiménes Grullón impartió clases de historia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

En la década de los años 40, Jiménes Grullón, junto con otros exiliados dominicanos fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el partido más antiguo. El PRD se fundó en Cuba, donde residían un número de prominentes exiliados políticos. (Además, Jiménes Grullón y otros organizaron varias expediciones guerrilleras con el objetivo de derrocar a Trujillo como la de Cayo Confites (1947) y la de Constanza, Maimón y Estero Hondo (1959). Lamentablemente, los dos intentos armados puestos en marcha para derrocar al dictador terminaron en desastre.

Al mismo tiempo, muchos historiadores y comentaristas han asumido que Juan Bosch, el popularísimo cuentista y político, fue uno de sus fundadores principales. Sin embargo, en numerosos ensayos y libros, Jiménes Grullón rechazó dicho acontecimiento.

Tanto Bosch y Jiménes Grullón fueron exiliados políticos durante la dictadura de Trujillo y en varias ocasiones trabajaron juntos en las labores organizativas de la resistencia anti-trujillista.

Los dos escritores eran irreconciliables rivales políticos. Al igual que la leyenda de Janus, la riña entre ellos puede ser representada como las caras opuestas de una moneda. Si Bosch giraba a la derecha, Jiménes Grullón giraba a la izquierda. Este hecho no es sólo la historia de dos prominentes exiliados políticos e intelectuales que tuvieron un gran impacto en la isla y en el exterior pero es también la historia de los caminos divergentes emprendidos por el movimiento de liberación Dominicana en el exilio.

Además, tomaron diferentes rutas en cuanto al ámbito intelectual. Mientras que Bosch tenía un gran interés en las condiciones sociales del mundo rural, Jiménes Grullón era un apasionado de la filosofía y la experimentación poética lo cual reflejaba una preocupación más urbana. Aparte de la literatura, sus caminos se bifurcaban en el ámbito de la política. De hecho, mientras que Bosch echó a un lado su postura radical y anti-imperialista al final de su vida, Jiménes Grullón, al contrario, se mantuvo firmemente comprometido con una posición anti-imperialista hasta la muerte.

Un error político

En 1963, Bosch se convirtió en el primer presidente elegido por vía democrática después de la caída del régimen de Trujillo. Siete meses más tarde, fue derrocado por un golpe militar. Los golpistas invitaron a Jiménes Grullón a participar en el nuevo gobierno, conocido como el triunvirato. Su partido, la Alianza Socialdemócrata (ASD), aceptó la oferta. Así, algunos de sus miembros formaron parte del gobierno ilegítimo.

Desde entonces, se rumora que Jiménes Grullón participó en el golpe de estado. Pero eso aseveración está lejos de la verdad. De hecho, Jiménes Grullón no participó en ninguna forma en la organización del golpe de Estado que derrocó a Bosch a pesar de su postura de oposición política a su gobierno.

En realidad, Jiménes Grullón cometió un error político – que siempre lamentó – al aceptar participar en el golpe de Estado respaldado por el político conservador en ascenso Viriato Fiallo.

En los años 50, Fiallo y Jiménes Grullón trabajaron juntos como parte de la resistencia anti-trujillista. Ese movimiento de resistencia fue conformado por un grupo heterogéneo entre los que se encontraban conservadores y progresistas colaborando estrechamente para lograr su objetivo: el derrocamiento del régimen. Fiallo y Jiménes Grullón se tenían respeto mutuo forjado en losaños de aislamiento y de persecución en el interior del país y en el extranjero. Según lo confirmado por Juan José (León David), hijo de Jiménes Grullón, en una entrevista con el diario "Hoy", fue Fiallo quien se acercó a Jiménes Grullón para que participara en el gobierno instalado por los golpistas.

Sin embargo, eso no explica por qué Jiménes Grullón cometió esa indelicadeza. De hecho, su pensamiento político sufría debilidades  en el momento lo que no ha sido examinado detalladamente.

La difícil tarea que nos depara

Por muchos años, los principales historiadores dominicanos han ignorado la vida y el trabajo intelectual de Jiménes Grullón. En primer lugar, hay una falta de información acerca de etapa juvenilen un mundo que está siendo transformado por las relaciones capitalistas; poco se ha escrito sobre su estancia en París en la década en los años 20. Jiménes Grullón perteneció a una generación marcada por la guerra y la revolución. Entonces ¿por qué no ha habido ninguna investigación sistemática sobre el impacto de las revoluciones mexicana y rusa en Jiménes Grullón y otros de su círculo?

Además, no ha habido ningún análisis en profundidad sobre época del exilio en toda América Latina y Estados Unidos-especialmente con un énfasis en la Ciudad de Nueva York. Claramente, los historiadores dominicanos tradicionales y los políticos han elegido un muro de silencio alrededor del papel político del escritor dominicano durante y después de la revuelta popular del 1965 que buscaba restaurar a Juan Bosch al poder. Algunas preguntas han quedado sin respuesta. Por ejemplo, ¿Qué factores contribuyeron a su evolución política? ¿Qué le hizo abandonar el activismo político y dedicarse a la escritura?

Y por último, aunque no de menos importancia, no ha habido una re-evaluación de su vasta producción literaria, que incluye géneros tan dispares como el testimonio, la poesía, la crítica literaria y correspondencia.

Es necesidad urgente una re-evaluación de su trabajo y de su legado. Eso corresponde a una nueva generación de historiadores y de críticos literarios; rescatar la obra de Jiménes Grullón del olvido para así tener una mejor comprensión del hombre y del mundo ya desaparecido en el que se forjó. Este sería el tipo de investigación histórica que puede contribuir a dilucidar la historia oculta y radical que nos dejó un sin número de personas y de organizaciones que desempeñaron un papel central en la configuración de la Republica Dominicana – y de América Latina – así como en su vida social y política durante la mayor parte del siglo pasado. En sí, esto representa una tarea monumental y de difícil envergadura pero vale la pena emprenderla dado la relevancia de los datos que al final desenterraría.

Caamaño en Londres

ESENDOM

Escrito por: Hamlet Hermann

12 de diciembre, 2010

El forzado destierro del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó en Europa entre enero 1966 y octubre 1967 es una etapa casi desconocida de su vida. Muy poco se ha escrito al respecto y, lo que se conoce, podría estar desfigurado por la distorsión de recuerdos luego de casi medio siglo de ocurridos los hechos.

La idea original de investigar este período fue de Fred Halliday, un irlandés, profesor emérito de la escuela de economía de Londres. La inesperada muerte de Fred me ha obligado a asumir, sin demora, esta tarea.

He descubierto que muchos dominicanos tienen un pedacito de aquel período histórico y lo que falta es el catalizador que permita esos datos sean reunidos y analizados. El afán por esclarecer ese período es para que muchos encuentren una explicación objetiva de por qué Caamaño decidió buscar en Cuba la forma de regresar a República Dominicana a continuar la lucha que iniciara en 1965. He tenido suerte de encontrar colaboraciones importantes como la recuperación del intercambio de cartas de Caamaño con Jottin Cury, Juan Bosch y Fidelio Despradel, entre otros.

Centenares, son miles, de personas se comunicaron entonces con el héroe dominicano, ya personalmente o por correo. Deben existir en polvorientas gavetas, cientos de notas escritas con impresiones personales sobre Caamaño que nunca se han publicado. Por ejemplo, un extraordinario amigo me llevó a encontrar una carta, desde Londres, del padre Juan Montalvo. Cuenta el entonces seminarista su sorpresa al descubrir en Caamaño a un ferviente cristiano. Un hallazgo semejante lo vivió el Nuncio Apostólico Enmanuelle Clarizio, quien amenazó con excomulgarlo. También encontré las impresiones del mayor general Indar Jit Rikhye, observador militar de la ONU, quien cuenta su agradecimiento a Caamaño por haberle salvado la vida en la zona constitucionalista.

Los documentos desclasificados de la Inteligencia militar del Reino Unido y de Estados Unidos reflejan el interés por seducir a Caamaño para neutralizar su lucha contra el despótico gobierno de Balaguer. Trataban de desvirtuar sus ideas ofreciendo bienes materiales al tiempo que lo espiaban ocultando micrófonos en su apartamento de Palace Gate 8. Estos papeles estadounidenses y británicos reflejan la firmeza de las convicciones del héroe dominicano quien rechazaba cuanta propuesta le hacían para desviarlo de sus propósitos patrióticos. Caamaño fue capaz de soportar enormes tentaciones. No obstante, fue tan galante con sus enemigos que, según cuenta el diario de Víctor Cabral Amiama, aceptó celebrar un juego de softbol en Hyde Park entre funcionarios de la embajada estadounidense y los constitucionalistas dominicanos en Londres.

Esta investigación pretende analizar la transformación política de un personaje mítico que conmovió al mundo luchando contra el poderoso imperio estadounidense. El Héroe de Abril fue excluido de los medios de comunicación dominicanos merced a una campaña balaguerista para que su nombre nunca fuera mencionado. Sólo encontraba espacio ocasional en El Nacional de ¡Ahora! Caamaño fue víctima del método trujillista de intercepción de cartas y llamadas telefónicas para aislarlo de sus seguidores. Fue combatido por el imperio y por la derecha recalcitrante mientras era menospreciado por los celos de algunos líderes políticos dominicanos, así como por la izquierda oportunista que lo subestimaba. El líder constitucionalista tendría que enfrentar en completa soledad las deserciones graduales y persistentes de muchos que lo acompañaron en 1965.

La fraudulenta victoria de Balaguer en las elecciones de 1966, el retorno de los trujillistas al poder de la nación, el permanente terrorismo de Estado, el atentado contra las vidas de Antonio Imbert y Casimiro Castro, así como la negativa persistente de Balaguer a permitirle el retorno formal al país, provocaron en Caamaño diversas crisis que la dureza del exilio amamantaba y fortalecía.

Para armar este rompecabezas, hemos hecho contactos en varios países de Europa en busca de las piezas que nos faltan. Para esto, también creamos una dirección electrónica a la cual invitamos a que se envíe cualquier documento o experiencia relacionada con el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó durante ese período. La dirección es caamanoenlondres@gmail.com (escribiendo el Caamaño con N, no con la Ñ que el Gmail no acepta).

Y quizás, entre todos, podríamos comprender cómo aquella crisálida se convirtió en alada mariposa de esperanza para los dominicanos, hasta morir de cara al sol, en escasa compañía.

La maquinaria de terror de Trujillo

ESENDOM

Para conmemorar el 49 aniversario del asesinato de Rafael Leónidas Trujillo, Esendom le echa un vistazo a la maquinaria de terror construida por Trujillo

La maquinaria de terror de Trujillo

Por María Encarnación

2 de junio, 2010

Desde la década del 1930 en adelante, el pueblo dominicano y sus aliados en el extranjero organizaron un movimiento de resistencia contra la sangrienta dictadura de Trujillo (1930-1961) que desafió al régimen hasta el último día. Trujillo estableció una maquinaria de terror para mantener a la población bajo control, y silenciar cualquier oposición en contra de su gobierno a través de una red de informantes pagados y asesinos conocidos como ‘calieses’. Otro grupo de informantes provenía de Cuba, los cuales habían desempeñado como torturadores durante el reinado dictatorial del General Machado. Sin embargo, los torturadores de Machado se quedaron sin pito y sin flauta cuando el general Machado fue derrocado por una huelga general dirigida por los trabajadores del azúcar en 1933. La revolución en contra Machado asustó a Trujillo y la pequeña élite que lo respaldaba. A partir de ese entonces, estableció la represión física y psicológica para acabar con los disidentes políticos y el movimiento obrero.

La maquinaria de terror de Trujillo también incluyó a miembros de la poderosa Guardia Nacional, el ejército construido por la marina de Estados Unidos durante la ocupación militar. De hecho, el general Trujillo fue entrenado por las fuerzas de EE.UU. durante la ocupación, y ascendió al grado de general después de que él ayudó a los soldados de EE.UU. a reprimir a los campesinos cuyas tierras habían sido expropiadas por los inversionistas de EE.UU. en la industria azucarera.

Pero Trujillo no estaba solo.

En realidad, el reinado de terror de Trujillo fue posible con la ayuda del general Ludovino Fernández, un aliado cercano que asesinó y mutiló a muchos oponentes del régimen. Sin embargo, quienes formaban parte del ejército y se oponían a la violenta represión de Trujillo fueron señalados como traidores y condenados a penas de prisión. Otros fueron desterrados a la vecina Haití u obligados a exiliarse en otros países.

En 1937, el terror de Trujillo llegó a Haití mientras decenas de miles de nacionales haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana fueron asesinados por su régimen en las regiones fronterizas. Pocas personas llegaron a tener conocimiento sobre la masacre de 1937 y no fue hasta varios años más tarde que al pueblo le empezó a llegar los detalles. De hecho la poca información que le llegaba al pueblo fue a través de los exiliados políticos que les difundían noticias sobre la masacre de haitianos con la esperanza de que el mundo condenara el horrendo genocidio, así como los muchos crímenes del régimen de Trujillo contra los dominicanos nativos y los inmigrantes haitianos.

El pueblo dominicano luchó en contra Trujillo desde el primer día

ESENDOM

El pueblo dominicano luchó en contra Trujillo desde el primer día

Escrito por María Encarnación

30 de mayo, 2010

En conmemoración del 49 º aniversario del asesinato de Trujillo Esendom recuerda la resistencia contra la sangrienta dictadura de Trujillo (1930-1961) durante los primeros días del régimen
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El golpe de Estado que puso en el poder al general Rafael Leónidas Trujillo el 23 de febrero del año 1930 recibió el apoyo incondicional de la mayoría de los miembros de la élite empresarial. Al otro lado del espectro una ruidosa clase media se movilizó contra el régimen durante la ocupación militar estadounidense en República Dominicana (1916-1924). Aunque pequeña, esta clase media mostró oposición firme en contra del nuevo régimen.

La clase media que fue influenciada por un nuevo tipo de ideología nacionalista que se oponía al imperialismo o el intervencionismo de Estados Unidos en Centro América y el Caribe, surgió a raíz de la ocupación militar de Haití, Nicaragua y la República Dominicana durante el siglo 20. Según Emilio Cordero Michel, dominicanos de clase media lideraron numerosos intentos de asesinato contra Trujillo. Sin embargo, los conspiradores no tuvieron éxito ya que muchos fueron detenidos y enviados a la cárcel de Nigua, una cárcel exclusiva para presos políticos. Pocos sobrevivieron para contar su historia de su estancia en esta prisión infernal.

La oposición también provenía de la clase trabajadora, la cual era inferior en tamaño mientras que los campesinos, quienes componían la gran mayoría, se mantuvieron al margen de los trastornos políticos que tomaron lugar en los centros urbanos. Aunque no eran tan grande de tamaño como los intelectuales de clase media que se opusieron a Trujillo, la clase obrera no mostró temor ninguno durante las primeras etapas del régimen. De hecho, los trabajadores del azúcar, los tabaqueros y los panaderos organizaron una serie de protestas contra el régimen de Trujillo durante la década de 1930.

Como resultado de la creciente oposición, Trujillo puso en marcha una campaña de represión tanto en contra de la clase media como la naciente clase obrera. Sin embargo, las semillas de la resistencia ya se habían plantado.

Fallece Fred Halliday, autor de un libro acerca del Coronel Francisco Alberto Caamaño

ESENDOM

28 de abril, 2010

A 45 años de la Revolución de Abril de 1965, detalles importantes acerca de un momento crucial en la vida de uno de los héroes de la revuelta popular saldrán a la luz por primera vez gracias al trabajo académico de un escritor irlandés

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Fred Halliday (1946 –2010), reconocido escritor irlandés, falleció el lunes 26 de abril a la edad de 64 años. Halliday padecía de una enfermedad cancerosa que terminó con su vida en la ciudad de Barcelona, España.  En la década del 60, el intelectual irlandés fue testigo de una época convulsa donde las revoluciones y golpes de estados estaban a la vuelta de la esquina. La visión radical del fenecido intelectual quedó plasmada en numerosos libros, ensayos y conferencias disponibles en la red de Internet en varios idiomas.

En 1965 estalla una insurrección popular en la República Dominicana cuyo objetivo inmediato era reponer el gobierno de Juan Bosch al poder luego del golpe militar del 1963. La revuelta popular, conocida como la Revolución de abril o Revolución Constitucionalista, captó la atención de miles de activistas e intelectuales alrededor del mundo. Entre ellos se encontraba el joven irlandés Fred Halliday, quien se convierte en protagonista indirecto de la situación política dominicana desde los salones universitarios de Gran Bretaña durante el exilio diplomático del el líder de la Revolución de abril, el Coronel y ex -presidente de la Republica en Armas, Francisco Alberto Caamaño Deño. Luego de la derrota de la Revolución a causa de la invasión militar norteamericana, Caamaño es enviado a Londres como agregado militar del país por el gobierno títere de Hector García Godoy (1965 – 1966). Con Caamaño fuera del país, se desarticula los combatientes de la revuelta popular que hacían oposición política a los neo-trujillistas encabezados por el Dr. Joaquín Balaguer y a la política intervencionista de los EE UU.

 En 1966, Caamaño imparte una charla en la Universidad de Oxford como invitado del Club Laborista del cual Halliday era presidente en aquel entonces.  Luego de casi dos años en la metrópoli inglesa, Caamaño abandona su puesto diplomático con destino a Cuba y organiza una expedición guerrillera en contra del régimen Balaguerista que llega al país en el 1973. Pero la guerrilla de Caamaño termina de forma desastroza cuando el gobierno dominicano se entera de antemano y lanza una cacería que termina con la vida del Coronel de Abril.

 Antes de su muerte, Halliday había escrito un libro en colaboración con Hamlet Herman, uno de los tres sobrevivientes de la guerrilla de Caamaño. El libro póstumo de Halliday titulado“Caamaño in London: The Exile of a Latin American Revolutionary” (Caamaño en Londres: El Exilio de un Revolucionario Latinoamericano), será publicado este año en Gran Bretaña, y es el primer trabajo de investigación acerca de la estadía de Caamaño en Londres.

Some Notes on Juan Isidro Jiménes Grullón

historyNelson SantanaComment

By Amaury Rodríguez
March, 2011

If there ever was a rara avis amongst Dominican intellectuals and politicians in the 20th century, the title would fall to Juan Isidro Jiménez Grullón. A prolific and fine writer, Jiménez Grullón left his mark on the fields of history, politics, science, and literature in the Dominican Republic, Cuba, Venezuela, Puerto Rico and the United States. Politically, he was a man of the left; a tireless revolutionary who participated in the resistance against the Trujillo dictatorship in the Dominican Republic.

But despite the sheer volume of his scholarship and his prominent role as one of the most important organizers of the anti-Trujillist resistance in exile, his name has been relegated to the margins. In fact, he must be one of the most underrated authors in the country and the region. (Sadly, no major translation of his works has been published in English).

Jiménez Grullón was a serious researcher. As the bibliographical record indicates, he never ceased to publish his meticulously researched findings even under duress. Moreover, the exact number of his unpublished writings remains a mystery.

Breaking with the past

Jiménez Grullón was one of the few Dominicans travelled to Europe in the 1920s to study medicine. It could not have been any other way as he came from a well-known upper-class family whose members left an everlasting mark on both cultural and political life.

However, he chose to disengage himself from his own privileged position to dedicate his life to the transformation of society. Theories of revolutionary strategy and tactics preoccupied him. So it is not surprising that he publicly declared himself a Marxist by the late 1960s.This decision exemplifies the classical case of former members of the middle and upper class turned radicals and artists. The break with his past, like any new birth, was painful. There was a high price to pay in a country where the status quo used naked violence to silent any oppositional stand.

Thus, for most of his entire life, Jiménez Grullón led a humble existence.

Human emotions were important in his life and work as an artist. He cultivated the art of poetry throughout his life. Years later, he would form a romantic bond with Puerto Rican poet Julia de Burgos. In his 20s, he joined Plus-Ultra, a literary group whose members would later play an important role in liberal and nationalist politics.

He was, foremost, an educator who laid the foundations for the autonomous university movement in the Dominican Republic. In the 1930s, Jiménez Grullón and the renowned poet Domingo Moreno Jiménez -his cousin- founded the Universidad Popular Libre del Cibao (Cibao's People Free University) which was indebted to the University Reform movement that spread to the region after the 1918 student-led reforms in Cordoba, Argentina.  Jiménez Grullón taught history at the Santo Domingo Autonomous University (UASD), the state university.

In the 1940s, Jiménez Grullón along with other Dominican exiles founded the oldest Dominican party, the Dominican Revolutionary Party (PRD, for its Spanish initials). The PRD was founded in Cuba where a number of prominent political exiles lived. (While in exile, Jiménez Grullón and others organized several guerrilla expeditions with the aim of overthrowing Trujillo such as Cayo Confites(1947) and the Constanza, Maimón y Estero Hondo (1959).Unfortunately, the two armed attempts to overthrow the dictator ended in disaster.

At the same time, many historians and commentators have assumed that Juan Bosch, the popular short story writer and politician, was one of its founders. But in many essays and books, Jiménez Grullón denied such a claim.

Both Bosch and Jiménez Grullón were political exiles during the Trujillo dictatorship and in many occasions worked together to organize the anti-Trujillist resistance.

There were also irreconcilable political rivals. Like Janus, their quarrel could be represented as that of two opposite faces on a coin. When Bosch moved right, Jiménez Grullón moved left. Theirs is not only the story of two prominent political exiles and intellectuals who had an impact in the island and beyond but that of the diverging paths that the Dominican liberation movement in exile embarked on.

Additionally, their paths diverged with regards to intellectual pursuits. While Bosch had a keen interest in the social conditions of the rural countryside, Jiménez Grullón was passionate about philosophy and experiments in poetry which reflected a more urban concern.  Aside from literature, their paths diverged in the realm of politics. In fact, while Bosch tossed aside his radical anti-imperialist stance at the end of his life, Jiménez Grullón remained firmly committed to anti-imperialist politics until the end of his life.

A political mistake

In 1963, Bosch became the first democratically-elected president after the fall of the Trujillo regime. Seven months later, he fell after being overthrown by a military coup. The coup makers invited Jiménez Grullón to participate in the new government known as the triumvirate. His party, the Social Democratic Alliance (ASD, for its Spanish initials) accepted the offer. Thus, some of its members joined the illegitimate government.

Ever since it was rumored that Jiménez Grullón took part in the coup. But that is far from the truth. Actually, Jiménez Grullón did not participate in any shape or form in the coup that overthrew Bosch despite his political oppositional stance.

In reality, he made a political mistake--which he always regretted-- by agreeing to participate in the coup government backed by rising conservative politician Viriato Fiallo.

In the 50s, Fiallo and Jiménez Grullón worked together as part of the anti-Trujillist resistance. This resistance movement was a heterogeneous group comprised of conservatives and progressive elements who worked closely to achieve their goal: the overthrow of the regime.  A sense of mutual respect developed between the two during those years of isolation and persecution inside the country and abroad. As confirmed by Juan José (Leon David), Jiménez Grullón son, in an interview with Hoy newspaper, According to Juan Jose, Fiallo approached Jiménez Grullon about joining the government installed by the coup makers.

However, that does not explain why Jiménez Grullón would make such a gaffe. In fact, there were political weaknesses in his thinking at the time that need further scrutiny.

The difficult task ahead

For a long time, mainstream Dominican historians have ignored Jiménez Grullón life and work. First, there is the lack of information about his early years as a young man growing up in a world transformed by capitalist relations; little has been written on his stay in Paris in the 1920s. He belonged to a generation marked by war and revolution. So why there have not been any systematic research on the impact of both the Mexican and Russian revolutions on Jiménez Grullón and his ilk?

Additionally, there have been no in-depth analysis about his exile years throughout Latin America and the U.S.‒specially with an emphasis on the City of New York. Clearly, most mainstream Dominican historians and politicians have erected a wall of silence around his political role during and after the 1965 popular revolt to restore Juan Bosch to power.  Some questions have remained unanswered. For example, what factors contributed to his political evolution? What made him abandon political activism and dedicate himself to writing?

And last but not least, there have been no re-assessment of his vast literary output‒which included disparate genres such as testimony, poetry, literary criticism, and letters.

A re-appraisal of his work and legacy is urgently needed. It is up to a new generation of historians and literary critics to rescue Jiménez Grullón's work from the dustbin of history in order to have a better understanding of the man, and the lost world he grew up in. This will be the type of historical research that can contribute to elucidate the hidden, radical history made by a number of people and organizations which played a central role in shaping Dominican--and Latin American-- social and political life for most of the last century. It is a monumental and difficult task whose end results are worth the trouble.