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Cultura y conciencia

Carnaval de La Vega 2026: cinco siglos de tradición consolidan el número uno del carnaval dominicano

Cultura, Arte, Historia, MúsicaNelson SantanaComment

Por ESENDOM
19 de febrero de 2026

Febrero en República Dominicana es sinónimo de identidad nacional. Las calles se convierten en escenario, las máscaras en símbolo de memoria colectiva y la música en lengua común. Y aunque cada provincia imprime su sello, hay un consenso: el Carnaval de La Vega es el número uno del país.

El himno del Carnaval dominicano

Antes de que las máscaras salgan a la calle cada febrero, ya suena «Baila en la calle». Pero la canción no nació con ese nombre. Luis Días —compositor de Bonao, guitarra inclasificable y uno de los más grandes creadores de la música dominicana— la registró originalmente como «Carnaval y asfalto». Con ese título ganó el concurso convocado por el Ministerio de Turismo para elegir el tema oficial del Carnaval. Desde entonces, ninguna otra composición ha logrado desplazarla.

La versión inicial, arreglada por Jorge Taveras, fue interpretada por el propio Días y Sonia Silvestre, y circuló en un disco de 45 RPM que hoy es pieza de colección. Aquella grabación era larga, densa en letra y con un arreglo que resistía los formatos radiales de la época, lo que dificultó su difusión masiva.

El salto definitivo llegó cuando el arreglista Pedro Rymerrecién llegado de las islas del Caribe, con dominio de ritmos como el soca y el calypso— recibió el encargo de transformarla. Rymer acortó la letra, alteró el ritmo y le dio un aire más antillano y abierto. Fue él quien la rebautizó como «Baila en la calle». Para grabarla se eligió a Fernandito Villalona, quien en ese momento era el artista dominicano de mayor proyección. En 1985, Villalona grabó la canción para el sello Kubaney, y esa versión alcanzó niveles de popularidad y reconocimiento que ninguna otra ha igualado. Luis Días, que al principio se disgustó con los cambios, terminó forjando una gran amistad con Rymer. La colaboración entre ambos también produjo éxitos como «La lluvia no para mi fiesta» y «América Latina».

Luis Días murió el 8 de diciembre de 2009 en Santo Domingo, tras sufrir un infarto. Su cortejo fúnebre recorrió los barrios de la capital en uno de los desfiles póstumos más multitudinarios de la historia dominicana reciente. Hoy, cada vez que suena «Baila en la calle» en febrero, su autoría resuena como un homenaje permanente.

Cinco siglos de historia ininterrumpida
Sus raíces se remontan a 1520, en las Ruinas de La Vega Vieja, donde los colonizadores españoles recreaban las Carnestolendas europeas. Con el tiempo, la festividad incorporó elementos indígenas y africanos hasta consolidarse como una expresión auténticamente dominicana. Más de cinco siglos después, la tradición no se ha interrumpido.

El Diablo Cojuelo: figura central
El alma del Carnaval Vegano es el Diablo Cojuelo. Según el estudioso Yanio Concepción, su careta oscila entre el diablo europeo, formas animales y rostros fantásticos de rasgos antropomorfos: una figura ambivalente, a la vez fea y bella, terrorífica y burlona. El traje —confeccionado en tela brillante con cientos de cascabeles cosidos— convierte cada movimiento en espectáculo sonoro. Lo completan pantalón ajustado a los tobillos, camisa amplia con faldilla, galacha que cae por la espalda, careta de rostro completo y la tradicional vejiga para interactuar con el público.

El folclorista Fradique Lizardo documentó que La Vega posee las únicas máscaras móviles del país: su mandíbula se abre y cierra mostrando los dientes, elevando la teatralidad del personaje a un nivel sin equivalente regional. En otras provincias el Diablo adopta nombres distintos —Cachúas en Cabral, Toros en Montecristi, Papeluses en Cotuí—, prueba de la riqueza y diversidad del carnaval dominicano. Pero es en La Vega donde alcanza su máxima expresión artística.

Patrimonio y organización colectiva
En 1977, la Cámara de Diputados declaró el Carnaval Vegano Patrimonio Folclórico de la Nación. Cada edición descansa en un trabajo comunitario coordinado por la Unión Carnavalesca Vegana (Ucave), el Ayuntamiento y el Comité Organizador (Cocave). La preparación comienza semanas antes: comunidades enteras participan en la confección de trajes, el montaje de cuevas y la logística del evento. No es un desfile; es un proceso cultural que atraviesa generaciones.

Edición 2026
Los desfiles se celebran los domingos 8, 15 y 22 de febrero. La Reina 2026 es Kiara Ortiz; el Rey Momo, Estatlin Salcedo, conocido como «Chanina», artesano vegano homenajeado por su trayectoria. La apertura contó con amplia cobertura mediática y cerca de un centenar de periodistas y creadores de contenido invitados a documentar la transformación de la ciudad. El grupo Los Reckless presentó su «Mega Cueva», una estructura de producción de alto nivel que eleva el carnaval a estándares internacionales.


El epicentro sigue siendo uno

El Desfile Nacional en Santo Domingo y expresiones como los Guloyas de San Pedro de Macorís enriquecen el panorama carnavalesco del país. Pero cuando se habla de tradición, organización e impacto, el epicentro no cambia: La Vega, donde cinco siglos de historia continúan latiendo cada febrero al ritmo de cascabeles y merengue — y al compás inmortal de «Baila en la calle».​​​​​​​​​​​​​​​​