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Cultura y conciencia

Marcello Hernández: comedia con raíces dominicanas

arte, comediaEMMANUEL ESPINALComment

Por ESENDOM
15 de enero de 2026

En la comedia estadounidense actual, un nombre resuena cada vez más entre el público latino: Marcello Hernández. Actor, comediante y figura estable de Saturday Night Live, ha convertido su historia familiar —marcada por la migración cubana y dominicana— en una de las voces más reconocibles de su generación.

Datos clave

  • Hijo de madre cubana y padre dominicano

  • Creció en Miami; hoy es una de las caras jóvenes de SNL

  • Su madre, Isabel, inspira gran parte de su comedia

  • La experiencia migratoria atraviesa su humor e identidad pública

  • Su ascenso conecta con la diáspora dominicana en EE. UU.

Nacido el 19 de agosto de 1997, Marcello André Hernández-Gonzáles creció en Miami, donde lo dominicano forma parte del tejido cotidiano. Su padre emigró desde República Dominicana; su madre, Isabel Cancela, desde Cuba tras un recorrido marcado por exilio y sacrificio. Esa doble herencia caribeña no solo definió su crianza: se volvió materia prima de su comedia.

Hernández ha contado en rutinas que crecer con inmigrantes no dejaba espacio para quejas. Cualquier lamento se relativizaba frente a la historia de su madre, quien huyó del régimen cubano siendo niña, vivió en España además de la República Dominicana, y llegó sola a Estados Unidos, donde se graduó estando embarazada de él. Ese contraste —reflejo para muchas familias dominicanas— aparece constantemente en sus chistes: el hijo criado en EE. UU. frente a padres que «lo dejaron todo».

Aunque estudió Emprendimiento y Comunicación en John Carroll University y fue entrenador asistente de fútbol, Hernández apostó temprano por la comedia. En redes sociales retrató la vida latina en Miami con sketches breves antes de mudarse a Nueva York en 2019. En 2022 fue seleccionado "New Face of Comedy" en Just for Laughs y ese mismo año ingresó al elenco de Saturday Night Live (SNL), convirtiéndose en el primer integrante Generación Z del programa.

Su consagración llegó con personajes recurrentes y, especialmente, el sketch de la «mamá protectora» inspirado en Isabel y protagonizado por Pedro Pascal. El segmento se volvió viral porque capturó algo reconocible para cualquier dominicano: el control, el amor intenso, la sospecha permanente y la autoridad moral incuestionable.

Lejos de ocultar a su familia, Marcello la ha puesto al centro. Isabel ha aparecido con él en alfombras rojas, comerciales y fue homenajeada públicamente durante su primera presentación nocturna, cuando él le agradeció —en español— todo lo sacrificado. La cámara captó su reacción contenida, un gesto seco y orgulloso que el comediante resumió con humor: «Eso suena exactamente como ella».

Para la comunidad dominicana en Estados Unidos, Hernández representa más que éxito individual. Es confirmación de que la experiencia dominicana —a menudo contada desde la música o el deporte— también tiene lugar legítimo en la comedia mainstream. Cuando parodió a Don Francisco en un sketch que evocaba Sábado Gigante, muchos vieron un guiño directo a las salas dominicanas donde ese programa fue ritual familiar durante décadas.

Con su especial de Netflix American Boy y una carrera cinematográfica en expansión, Marcello Hernández sigue creciendo. Pero su narrativa —anclada en la madre que emigró, el padre dominicano, el barrio y el acento— mantiene una constante: recordar que el humor también es archivo cultural. Y en ese archivo, lo dominicano ocupa un lugar visible.