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«La EntreViú» de Maite Bonilla y su carrera de actriz multifacética

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Por Emmanuel Espinal
18 de julio de 2018

En Esendom, desde el principio nos hemos dado a la tarea de destacar los logros de personas de origen dominicano que normalmente los medios no se interesan debidamente o lo hacen superficialmente. Es por eso que nos complace presentar a una actriz dominicana incansable que a través de su arduo esfuerzo está logrando frutos deseados. Maite Bonilla, la actriz escénica de teatro y cine, además de su nuevo rol cómo guionista y directora nos habla de ese camino por su corto «La EntreViú». También hablamos acerca de su exitoso y galardonado año con su papel en la obra de «En el nombre de Salomé», una adaptación de Marco Antonio Rodríguez de la novela de la autoría de Julia Álvarez. 

 Maite Bonilla, actríz dominicana. 

Maite Bonilla, actríz dominicana. 

Primeramente, felicidades en el éxito y los premios por tú actuación en la obra «En el nombre de Salomé». Podrías darnos un poco de quien es Maite Bonilla para los que no tienen el privilegio de conocerte. ¿Dónde naciste? ¿Cómo fue tú niñez?

Gracias, la verdad que fue un año lleno de sorpresas y muchas emociones. Bueno, les cuento que Maite es una mujer muy intensa en todo el sentido de la palabra. Soy introvertida como también extrovertida. Me encanta mucho reírme y estar al rededor de gente buena. Soy ñoñísma y de carácter frío cuando hay que hacerlo, pero mayormente soy pan de azúcar, jajajajaja. Nací en Santo Domingo, República Dominicana y estoy muy orgullosa de mis raíces. Mi niñez fue una experiencia hermosa aunque nací en medio del divorcio de mis padres. Fui una niña sanamente alegre. Crecí con un padrastro apoyador y una madre amorosa. Mi padrastro era músico y crecí en una casa bohemia. Ahí sólo se escuchaba música buena, aprendí a apreciar a José Feliciano, José Luís Perales, y Diango entre otros. A los 5 años vine a una pequeña cuidad en New Jersey llamada Guttenberg. Ahí estuve hasta que regresé a Santo Domingo cuando ingresé a la Escuela Nacional de Arte Dramático. Siempre fui de alma bohemia, de risas y arte. 

¿Cómo llega Maite a ser actriz? ¿Quién o cual fue la musa que impulsó esa pasión por la actuación?

Antes de ser actriz ya bailaba ballet y tocaba el piano así que estaba entre las artes. Maite llega a ser actriz debido a una enfermedad a los 15 años. Decaída por la enfermedad, me puse a ver una obra infantil de mi primo, Waddy Jáquez, y dije ese mismo día que quería ser actriz. Waddy ha sido mi primera influencia en el teatro. Waddy Jáquez fue aquella musa que me impulsó a descubrirme como actriz.

Siempre fui de alma bohemia, de risas y arte. 
— Maite Bonilla

¿Cuál fue tú primera oportunidad cómo actriz? 

Mi primera oportunidad fue antes de graduarme de Bellas Artes. Cachita la famosa comediante de los 90’s buscaba dos jóvenes para hacer unos papeles pequeños junto al fallecido y mi gran amigo, Juan Carlos Pichardo, y Luis Dante. Éramos Jaqueline Estrella y yo. Lo único que yo decía al final de la obra era «Estamos listas», jajajajaja. Si, muy orgullosa de me papel.

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Hablamos un poco del exitoso personaje de Ramona «En el nombre de Salomé» que interpretas. ¿Cómo te preparaste para el personaje?

Ramona es la parte “relief” de la obra «En el nombre de Salomé». Como todo drama se necesita ese personaje fuerte y real. A la misma vez le da un giro y contraste al drama. Ramona es un personaje que se caracteriza por ser audaz y sin pelos en la lengua, así de simple. Dice lo que piensa sin importar a quien. Vemos a Ramona como la madre protectora y orgullosa de Salomé, aun sea su hermana mayor, no existe rivalidad entre ambas. Algo que me dio mucha pena de este personaje que Ramona deja de ser ella, para cuidar de Salomé. Esto se ve en muchos casos cuando vemos a hermanos mayores emprender roles que no les pertenecen.

La preparación de Salome no fue nada fácil, a 5 días de abrir todo lo que se había montado fue completamente anulado. Me compliqué porque estaba apenas a días de la apertura. Finalmente, hicimos los arreglos de inmediato y nació la Ramona de que todos amaban. Te confieso que no leí la novela de Julia de Álvarez, confíe en la adaptación e hice lo que en mis impulsos sentían. En mi desarrollo como actriz en algunos casos al menos que intérprete un personaje biográfico me alejo de libros y etcétera, como en este caso. Me nace y ya.

Decaída por la enfermedad, me puse a ver una obra infantil de mi primo, Waddy Jáquez, y dije ese mismo día que quería ser actriz.
— Maite Bonilla

¿Cómo te sientes al ver el éxito de «En el nombre de Salomé», que es una obra dominicana desde la novela, a la adaptación de Marco Antonio Rodríguez y tú actuación?

Me siento también exitosa, esta obra es una colaboración de todos. Como te dije no leí la novela, Marco Antonio es un genio en sus adaptaciones y en su material original. Tengo mucho que agradecerle a él tanto como a Julia Álvarez por este hermoso y complejo personaje. Te cuento, cuando Julia fue a la apertura, ella nos señalaba y a cada uno de nosotros nos identificó como sus personajes. Ella me dijo «y tu eres Ramona». :)

Además de estar en el teatro, estabas trabajando en el cortometraje «La EntreViú» cómo co-escritora junto a Beto Cruz, directora y actriz. ¿Cómo nació ese proyecto? ¿Podrías darnos una sinopsis del corto? ¿Cómo fue el proceso creativo cómo co-escritora?

Este proyecto es una idea que venía desarrollando a través de vivencias colectivas de amigos muy cercanos. Tenía mucho por escribir pero nunca me atreví hacerlo. Hasta que el año pasado cuando conocí a mi productor Beto Cruz; le dije la idea y de una comenzamos a desarrollarla. Escribía en mi libretita cada vez que me venía una idea y la compartíamos, y esto a la misma vez que estaba haciendo Salomé. El trabajo de la colaboración no fue fácil, fue muy intenso, chocábamos cabezas, pero luego continuamos. Somos opuestos y eso es lo que nos hace funcionar. Yo, co-escribí, dirigí y actué en él con el personaje de Sandra, demasiadas tareas juntas.

Video: Nelson Santana y Emmanuel Espinal. 

¿De los tres papeles que desempeñaste en el corto cuál fue el más difícil y porque?

El papel más difícil fue el de la dirección, tanto al nivel de como quería que el corto quedara como la dirección directa al actor. Ahora me considero directora de actores porque esa parte la domino más. Tantos años que me han dirigido que de una forma u otra les he robado técnicas a los directores con quienes he trabajado. Siento que lo que domino más es la dirección directa al actor, me gusta llevarlos a lugares y situaciones complejas para ver mi trabajo final. 

¿Qué tan difícil fue conseguir fondos para La «EntreViú» ya que poco se habla de ese lado de la industria?

Realmente no hubo fondos, todo fue una labor de amor y tiempo de mi equipo de producción. No me puedo quejar, sin ellos «La EntreViú» no hubiese existido. Eso si, en el set no faltó nada, Beto Cruz se encargó de que no faltara nada. Estoy eternamente agradecida. 

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