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Karl-Anthony Towns firma con casi triple-doble en el Juego 3 ganado por los Knicks

Deportes, Baloncesto, NBAEMMANUEL ESPINALComment

Por Nelson Santana
9 de mayo de 2026

• Los New York Knicks vencieron 108-94 a los Philadelphia 76ers en el Juego 3 y se colocaron 3-0 en la semifinal del Este.
• Karl-Anthony Towns sumó 8 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias en apenas 26 minutos, liderando al equipo en asistencias y empatando con Josh Hart en el liderato de rebotes.
• Aunque su producción anotadora fue baja (3 de 8 de campo, 0 de 2 desde el triple), el dominicano-estadounidense impactó el partido como reboteador y pasador.
• Jalen Brunson encabezó a Nueva York con 33 puntos, 9 asistencias y 5 rebotes; Mikal Bridges sumó 23.
• Los Knicks dominaron los tableros 49-33 y están a una victoria de su primera Final del Este desde 1999.

Para Karl-Anthony Towns, fue una noche peculiar. El centro de raíces dominicanas no encontró ritmo desde el campo (3 de 8) ni desde el triple (0 de 2), y su producción anotadora se quedó en apenas 8 puntos. Pero quien mire solo esa columna se perderá lo importante: Towns terminó faltándole dos puntos y tres asistencias para un triple-doble, sumando 8 puntos, 12 rebotes y 7 asistencias en 26 minutos. Lideró a los Knicks en asistencias y empató con Josh Hart en el primer puesto del rebote. Es el tipo de línea que rara vez aparece sin anotar mucho, y dice algo del rol que está aceptando: hacer lo que el partido le pida, no lo que su nombre sugiera.
Su trabajo físico contra Joel Embiid también pesó. El pívot camerunés regresó tras perderse el Juego 2 por molestias en la cadera y el tobillo derechos, y aunque Embiid sumó 18 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias, Towns y Mitchell Robinson lo arrastraron lejos del aro y abrieron carriles para los demás. Robinson protagonizó uno de los momentos más eléctricos de la noche con un mate sobre el propio Embiid en la primera mitad, una imagen que sintetizó el tono del partido: los Knicks ganaron por dentro y por fuera.
Cinco faltas personales sí limitaron a Towns. Recogió la tercera muy temprano en el segundo cuarto, lo que lo dejó en banca durante el tramo en que Nueva York sacó la diferencia clave: un parcial de 26-7 que volteó la pizarra y empujó a los Knicks a una ventaja de 54-42 al descanso. Que el equipo respondiera sin él en la cancha también dice algo del valor de su sola presencia: Philadelphia ajustó su defensa pensando en Towns, y otros aprovecharon.
El verdadero protagonista, una vez más, fue Jalen Brunson. El base anotó 33 puntos con 9 asistencias y 5 rebotes, tirando 11 de 22 del campo y conectando tres triples. Fue su 24.º partido de playoffs con al menos 30 puntos como jugador de los Knicks, marca de franquicia. Mikal Bridges acompañó con 23 puntos en 14 intentos (8 de 14, 2 de 4 de tres), y Hart hizo trabajo de todo terreno: 12 puntos, 11 rebotes y 3 asistencias. Desde la banca, Landry Shamet salió encendido con 15 puntos en seis lanzamientos (5 de 6 de campo, 2 de 3 de tres), liderando una segunda unidad que superó por amplio margen a la de Filadelfia. Los Knicks jugaron sin OG Anunoby, descartado por una lesión en el tendón de la corva derecho que arrastra del Juego 2.
Philadelphia, pese a recuperar a Embiid, no encontró respuestas suficientes. Kelly Oubre Jr. lideró a los Sixers con 22 puntos y 8 rebotes; Embiid sumó 18 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias; Tyrese Maxey fue eficiente con 17 puntos y 7 asistencias en 8 de 12 de campo, pero nunca logró imponer su ritmo. Paul George tuvo un primer cuarto explosivo con 15 puntos, pero se apagó por completo en la segunda mitad: terminó 6 de 18 de campo y falló sus últimos nueve lanzamientos. La diferencia más reveladora estuvo en los tableros: Nueva York ganó el rebote 49-33 y disparó con 50% de campo frente al 43% de Filadelfia. En el triple, los Sixers fueron fríos (9 de 32, 28%), ahogados sin la ventana de tiro abierto que sí tuvieron en el Juego 2.
El Juego 4 está pautado para el domingo a las 3:30 p.m. ET en Philadelphia. Los Knicks llegan con la oportunidad de barrer la serie, algo que no logran en una serie al mejor de siete desde 1999. La historia juega a su favor: ningún equipo en la NBA ha remontado un déficit de 0-3 (0-159). Para Towns, el mensaje es doble: el doble-doble con casi triple-doble es valiosísimo, pero un par de tiros más cayendo y la conversación cambia por completo. El escenario está listo para que su versión más completa cierre la serie.​​​​​​​​​​​​​​​​