Por Nelson Santana
21 de febrero de 2026
Romeo Santos ganó Artista del Año – Tropical y convirtió su discurso en un mensaje directo de apoyo a la comunidad latina inmigrante.
Natti Natasha se alzó con Álbum del Año – Tropical por «Natti Natasha en Amargue» y agradeció a RD y a Romeo Santos por el proyecto.
Alofoke Music, El Alfa y Jon Z ganaron Mejor Canción Trap/Hip Hop – Urbano por «Bum Bum».
Tokischa no ganó trofeo, pero volvió a dominar la conversación digital con su presencia en la alfombra magenta.
Miami volvió a coronarse como capital mediática de la música latina con la edición 38 de Premio Lo Nuestro, celebrada el 19 de febrero en el Kaseya Center. Pero para el público dominicano, la lectura de la noche fue más específica: más allá de los grandes nombres globales, hubo una huella dominicana visible en premios, discursos, colaboraciones y conversación digital. RD no llegó a mirar desde lejos. Llegó a competir, a ganar y a marcar agenda.
Los dominicanos que levantaron trofeo
La noche dejó tres focos dominicanos claros. El primero fue Romeo Santos, ganador de Artista del Año – Tropical. Un reconocimiento que no necesita mucha explicación en el Caribe ni en las comunidades en el exterior: Romeo sigue siendo referencia central del género tropical, incluso en una etapa donde convive con nuevas generaciones y colaboraciones cruzadas.
El segundo nombre fue Natti Natasha, que se llevó Álbum del Año – Tropical por «Natti Natasha en Amargue». Su victoria tiene doble lectura: musical y de posicionamiento. Es una artista que ha sabido moverse entre el urbano, el pop y el tropical, y aquí recibió reconocimiento por un proyecto que conecta con una sensibilidad más tradicional, muy cercana al gusto del público dominicano.
El tercer punto fue Alofoke Music junto a El Alfa y Jon Z, ganadores de Mejor Canción Trap/Hip Hop – Urbano por «Bum Bum». Que Santiago Matías aparezca en este escenario no es un detalle menor: habla del peso que ha adquirido el ecosistema mediático-digital dominicano dentro de la industria urbana latina.
Romeo Santos: el trofeo fue lo de menos
Lo más comentado del lado dominicano no fue solo un galardón sino un discurso.
Romeo Santos aprovechó el escenario de Premio Lo Nuestro para reafirmar públicamente su apoyo a la comunidad latina inmigrante, después de la polémica de enero por sus comentarios sobre las redadas de ICE. Con cámaras, industria y audiencia masiva, dejó una línea clara: no siempre tendrá «el discurso perfecto», pero quienes lo conocen saben dónde está su corazón.
Luego vino la frase que resumió el momento: tras 28 años de carrera, pensó que su postura a favor de los inmigrantes estaba clara — pero «a algunos no les llegó el memo». Y remató afirmando que ninguna organización que haga daño a su comunidad latina tendrá su respeto.
Para la comunidad dominicana en Estados Unidos — especialmente en Nueva York, Nueva Jersey y Florida — esto no fue una frase de premiación. Fue una señal de consistencia. En un contexto de temor migratorio, el público no le pedía un manifiesto político semanal; le pedía claridad. Esta vez la dio, desde el escenario más visible posible.
Natti Natasha: premio, gratitud y actualización de etapa
Natti Natasha dejó uno de los momentos dominicanos más sólidos de la noche. Al recibir Álbum del Año – Tropical, agradeció a sus fanáticos, a República Dominicana y a Romeo Santos, con quien desarrolló el proyecto. También compartió que está disfrutando su etapa como madre y que su regreso a los escenarios llegará «con toda la entrega y con toda la pasión».
Ese mensaje conecta directamente con una audiencia que la ha seguido por años: no fue solo celebración de un premio, fue también una actualización personal y artística. Natti no desapareció. Está administrando su momento.
Tokischa: sin trofeo, pero en la conversación
Tokischa no salió con galardón, pero volvió a ocupar espacio en la conversación pública. Su presencia en la alfombra magenta — con una propuesta estética arriesgada y deliberadamente provocadora — generó reacciones en redes y reforzó algo que ya es parte central de su marca: usar la imagen como extensión de su discurso artístico. Entre aplausos y críticas, logró lo que muchas figuras buscan en una premiación: que se hablara de ella sin necesidad de subir al escenario.
La lectura dominicana de la noche
Premio Lo Nuestro 2026 dejó una imagen concreta para RD: bachata, urbano, tropical y plataforma mediática dominicana conviviendo en una misma gala con impacto real. Romeo ganó y habló. Natti ganó y reafirmó su vínculo con el país. El Alfa y Alofoke demostraron que el músculo urbano dominicano compite en ligas grandes. Tokischa mantuvo su capacidad de provocar conversación sin necesitar un trofeo.
Para la comunidad dominicana, eso importa porque estas premiaciones no son solo entretenimiento: son también termómetro de representación. Y en esta edición, República Dominicana no pasó de relleno. Pasó con presencia, con premios y con voz.
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