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Cultura y conciencia

La Isabela: el primer asentamiento europeo en América busca reconocimiento mundial

Noticias, PolíticaNelson SantanaComment

Por ESENDOM
25 de abril de 2026

  • La República Dominicana impulsa la nominación de La Isabela como Patrimonio Mundial ante la UNESCO.

  • Un recorrido técnico encabezado por el arqueólogo turco Harun Özdaş refuerza el expediente.

  • El país apuesta por integrar el patrimonio subacuático como valor diferencial de la candidatura.

  • El sitio representa el inicio del proceso colonial en América y un punto clave en la memoria histórica dominicana.

Puerto Plata.— En la costa norte dominicana, donde el Atlántico golpea con la misma fuerza con la que llegó la historia, el Estado dominicano intenta reposicionar uno de sus espacios más simbólicos: La Isabela. Más que ruinas, es un punto de origen. Y ahora el país busca que ese origen sea reconocido oficialmente como patrimonio de toda la humanidad.

El gobierno ha intensificado esfuerzos para que La Isabela sea inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, una distinción que implica prestigio, pero también mecanismos de protección, financiamiento y visibilidad global. El sitio figura desde 2001 en la Lista Indicativa del país —paso previo obligatorio— y el expediente formal fue entregado en 2019. La visita técnica de estos días se inscribe en la fase de consolidación y revisión de esa candidatura.

Como parte del proceso, el arqueólogo turco Harun Özdaş realizó un recorrido especializado por el yacimiento. No es una visita simbólica: Özdaş es profesor de la Universidad Dokuz Eylül, en İzmir, dirige su Instituto de Ciencias y Tecnología Marinas y preside el Comité para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la Comisión Nacional Turca para la UNESCO. Su experiencia —particularmente en el proyecto «Blue Heritage», dedicado al inventario de naufragios en aguas turcas— aporta un componente técnico clave.

El enfoque es estratégico. Durante años, La Isabela se valoró sobre todo por su dimensión terrestre: estructuras, trazas urbanas y restos materiales del primer asentamiento europeo permanente en América, fundado en 1493 durante el segundo viaje de Cristóbal Colón. El Estado dominicano apuesta ahora por ampliar esa narrativa incorporando el patrimonio subacuático como parte esencial del valor universal excepcional del sitio.

La idea es reconocer que la historia no está solo en la superficie. Bajo las aguas cercanas podrían conservarse evidencias materiales —naufragios, restos de embarcaciones, objetos— que documenten los primeros contactos europeos en el continente. Esa dimensión, bien documentada y protegida, puede marcar la diferencia en una candidatura donde la competencia es alta y los criterios, rigurosos.

La delegación que acompañó a Özdaş incluyó a la embajadora de Turquía en la República Dominicana, Emriye Bağdagül Ormancı, y al director de Patrimonio Cultural Subacuático del Ministerio de Cultura, Pedro Morales. La presencia internacional no es casual: una nominación de esta naturaleza exige estándares técnicos, cooperación y validación externa.

Desde el Ministerio de Cultura, encabezado por Roberto Ángel Salcedo, se promueve una política de apertura a alianzas internacionales, en el entendido de que el patrimonio ya no se gestiona de forma aislada. Hoy, la legitimidad se construye en red: universidades, expertos y organismos multilaterales.

Pero hay una lectura más profunda desde la perspectiva dominicana. La Isabela no es solo un símbolo de «descubrimiento», como tradicionalmente se ha enseñado. Es también el inicio de un proceso complejo: colonización, explotación, mestizaje y resistencia. Convertirla en Patrimonio Mundial implica también decidir qué narrativa se presenta al mundo.

En un país donde el turismo es uno de los principales motores económicos, el reconocimiento del sitio podría reconfigurar la oferta cultural de Puerto Plata, tradicionalmente asociada a playas y resorts. Apostar por el patrimonio histórico es, en ese sentido, una estrategia de diversificación.

El reto, sin embargo, es claro: no basta con la declaratoria. La verdadera prueba está en la gestión posterior. Preservar, investigar y educar sobre La Isabela requiere inversión sostenida, regulación y una visión que supere el uso meramente turístico del sitio.

La República Dominicana avanza en ese camino. La pregunta es si logrará convertir ese primer asentamiento —donde comenzó una historia compleja— en un referente global de memoria, investigación y conciencia histórica.

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