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Cultura y conciencia

Abinader y la freidora nacional: «Aceite el Ciego, Aceite el Bruto y Aceite el Loco» al fuego del Banco Agrícola (sátira)

Sátira, HumorEMMANUEL ESPINALComment

Por Luis Casimiro Porelojo
7 de enero de 2025

En el Palacio ya no gobiernan: están fríendo la corrupción con Aceite el Ciego, Aceite el Bruto y Aceite el Loco.

  • Cuando suena una denuncia, el Gobierno no investiga: cambia el aceite y sube la llama.

  • Si el Banco Agrícola nació para el campo, ahora —según denuncias públicas— termina sirviendo un menú raro: préstamos “fantasmas”, tasaciones infladas y tasa cero para los “amiguitos”. 

  • Y al campesino, en vez de crédito, le cae la cucharadita de siempre: RD$2,000–3,000 como si eso abonara la tierra por arte de magia. 

En la República Dominicana, el Estado tiene muchas oficinas. Pero en este capítulo satírico de la administración pública, la institución más estable es la cocina. Ahí está el presidente Luis Abinader, con delantal de «transparencia», montado en una freidora industrial marca Cambio Premium, preparando el plato estrella del momento: Instituciones Crocantes rellenas de corrupción.

La receta es simple: usted agarra una institución creada para financiar la producción agropecuaria, seguro médico (SeNaSa) y ahora hasta se rumora el de asistencia pública —porque, en teoría, el Banco Agrícola existe para eso— y la pone en aceite hasta que no se le reconozca el propósito. 

Y para que quede bien doradita, el chef no usa un solo aceite. Usa tres: Aceite el Ciego, Aceite el Bruto y Aceite el Loco.

1) Aceite el Ciego: «Yo no vi esa tasa cero»

Como lo usa el chef Abinader:

Este aceite tiene una propiedad milagrosa: no detecta banderas rojas como el propio Presidente cuyos funcionarios hacen y deshacen pero el no ve nada. 

Como se ha usado en la receta Banco Agrícola:

En cuestión institucional, usted puede entrar con una solicitud hoy, salir con un desembolso hoy, y nadie ve nada. El Aceite el Ciego también vuelve invisibles ciertas coincidencias: el mismo apellido repitiéndose en préstamos simultáneos, el mismo núcleo familiar “sembrando” créditos como si fueran habichuelas mágicas. 

Bajo este aceite, según lo que se ha denunciado públicamente, pasan cosas como estas:

  • créditos sin respaldo real (o «préstamos fantasmas»),

  • pagos rápidos y nuevas solicitudes como si el banco fuera una lavadora con ciclo express,

  • y un ambiente donde el control interno se queda como espectador, con un ajo en la boca y los ojos cerrados. 

2) Aceite el Bruto: «Dame la finca a 350, que yo la pago con aire»

Como lo usa el chef Abinader:

Este es el Aceite que el chef Abinader usó más el año pasado en las semanales con su frase celebre de «yo no sé nada de eso». 

Como se ha usado en la receta Banco Agrícola:

Este es el aceite de la tasación creativa. Usted trae una finca que en el mundo real ronda 40–50 millones, y el Aceite el Bruto la convierte en una finca de 350 millones en papeles. Después, la finca se “abandona”, se entrega, y el hoyo queda ahí: humeando, como sartén sin lavar. 

En esta cocina, la tasación no mide valor: mide conexión. Y si usted no tiene conexión, bueno… usted siempre puede mirar el aceite desde afuera.

3) Aceite el Loco: «El Banco Agrícola, pero con menú de farándula»

Como lo usa el chef Abinader:

Este aceite el chef lo usa cada año al jugar a sillas musicales con los funcionarios moviéndolos de una institución a otra que siempre le sale un majarete. 

Como se ha usado en la receta Banco Agrícola:

Aquí viene lo mejor: el Aceite el Loco permite que una institución del campo, supuestamente, termine financiando perfiles que no huelen a conuco ni por error. Se ha hablado de músicos y artistas, de funcionarios en el exterior con desembolsos de velocidad olímpica, y de la clásica modalidad dominicana: “préstamo a tasa cero, pero con tasa de amistad”. 

Y como toda comedia negra necesita su coro griego, aparece la frase de José Martínez Brito que lo resume todo: «Es como un chicle tapando una gotera», con la advertencia de que esto sería «el próximo caso Senasa». 

El campesino como extra: «Tome su cheque de RD$2,000 y no haga bulla»

En esta obra, el productor de Ocoa o el agricultor real de Constanza sale de relleno. Según las denuncias, mientras hay préstamos grandes rondando por circuitos que no parecen agrícolas, al campesino afectado por tormentas le tocan cheques de RD$2,000 o RD$3,000: un gesto tan simbólico que casi sirve de poesía, pero no de fertilizante. 

Aquí la sátira duele porque es verosímil: el campo no pide regalos; pide crédito justo, acceso, y reglas que no cambien según el carnet. 

El toque final del chef: «Que investigue alguien… pero con cuidado»

En el guion original, el denunciante pide intervención del Ministerio Público y menciona a la procuradora Yeni Berenice Reynoso.  Y en el backstage, se rumora hasta un decreto de destitución frenado por «tranques políticos». 

En la cocina del poder, eso se traduce así:

«Sí, sí, investiguen… pero que no me apaguen la freidora.»

Cierre: la pregunta que nadie quiere oír

Si el Banco Agrícola existe para que el campo produzca (y el país coma), ¿por qué —cada cierto tiempo— terminamos hablando de él como si fuera una franquicia de clientelismo con sucursales políticas? 

Porque mientras Abinader siga cocinando con Aceite el Ciego, el Bruto y el Loco, lo que se fríe no es solo una institución: es la confianza. Y esa, cuando se quema, no hay sazón que la arregle.

Si son verdad las denuncias sobre el Banco Agrícola y las de la tarjeta Superate sumado al caso SeNaSa (con sus diferentes versiones que se sumen), el chef podría salir de la cocina muy mal embarrado.  

Nota: Esto es una pieza satírica. Las afirmaciones sobre irregularidades citadas aquí se presentan como denuncias públicas y alegatos reportados por medios; corresponde a las autoridades investigar y establecer hechos y responsabilidades.