Por ESENDOM
28 de febrero de 2026
El presidente Luis Abinader informó que estudios preliminares identifican depósitos brutos de tierras raras superiores a 150 millones de toneladas en Pedernales.
El Gobierno busca completar la evaluación en 2026 y certificar reservas a inicios de 2027, paso indispensable antes de cualquier extracción a escala industrial.
Aún no está claro qué porción sería comercialmente viable: «depósito» no equivale automáticamente a «reserva» explotable.
Estados Unidos ya expresó interés directo: el secretario de Estado Marco Rubio subrayó que esos recursos «pertenecen a la República Dominicana y a su gente» y ofreció apoyo como socio estratégico.
República Dominicana acaba de entrar en una conversación geopolítica distinta: la de los minerales críticos. En su discurso anual ante la Asamblea Nacional, el presidente Luis Abinader anunció que el país ha identificado depósitos de tierras raras en Pedernales que podrían convertirlo en un proveedor relevante de insumos esenciales para industrias de alta tecnología.
Los estudios preliminares del Gobierno apuntan a más de 150 millones de toneladas en depósitos brutos de un grupo de 17 metales utilizados en semiconductores, aplicaciones aeroespaciales y equipos de defensa. La ubicación es tan importante como el volumen: Pedernales, provincia fronteriza históricamente tratada como periferia, pasa de golpe a ser un punto de interés estratégico nacional e internacional.
La ruta y sus advertencias
Abinader trazó un calendario concreto: cerrar la evaluación geológica en 2026 y certificar reservas a principios de 2027, requisito indispensable para cualquier explotación y refinación a escala industrial. Pero el propio anuncio carga una advertencia implícita que no debe perderse: todavía no se sabe cuánto de ese volumen es rentablemente explotable. La viabilidad depende de la calidad del mineral, los costos de procesamiento, la infraestructura disponible, los permisos ambientales y las condiciones del mercado global. «Depósito» y «reserva» no son sinónimos — y esa diferencia vale miles de millones de dólares.
El factor Washington
Cuando un recurso se convierte en «crítico», también se convierte en objeto de presión externa. Reuters reporta que Washington ha expresado fuerte interés en estos depósitos. El secretario de Estado Marco Rubio ya había planteado que el mundo necesitará acceso a estos minerales para desarrollar las tecnologías clave del siglo XXI, insistiendo en que «pertenecen a la República Dominicana y a su gente» mientras ofrecía apoyo como socio. El mensaje es claro: la soberanía dominicana gana peso en esta ecuación, pero también gana miradas — y con ellas, presiones.
El verdadero reto: gobernar el recurso
Para República Dominicana, el desafío no es solo encontrar tierras raras. Es gobernarlas. Eso implica definir propiedad, marcos contractuales transparentes, participación comunitaria real y un modelo que no convierta a Pedernales en zona de sacrificio ambiental. No es casual que el Estado haya venido moviéndose en años recientes hacia esquemas de mayor control público en minería estratégica.
Lo que está en juego es enorme y en ambas direcciones. El país podría pasar de ser visto principalmente como turismo, zonas francas y remesas a ser un actor en cadenas de suministro de tecnología avanzada. Pero ese salto tiene un precio político y ambiental que hay que negociar bien.
La pregunta de fondo es simple y dura: si esto se confirma como reserva explotable, ¿República Dominicana será solo un punto de extracción para intereses externos, o un país que negocia valor agregado, estándares ambientales y beneficio real para su gente? Esa respuesta no solo va a definir el futuro de Pedernales. Va a definir el tipo de soberanía que República Dominicana decide ejercer cuando el mundo empiece a necesitarla más.
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