Por Nelson Santana
9 de marzo de 2026
República Dominicana venció 10-1 a Israel, mejoró a 3-0 y aseguró su clasificación a los cuartos de final del Clásico Mundial.
Fernando Tatis Jr. conectó el primer grand slam de un jugador dominicano en la historia del WBC y terminó con 6 impulsadas, igualando a Adrián González (México, 2009) como el segundo con más en un solo juego del torneo.
Brayan Bello trabajó 5 entradas dominantes: 1 hit permitido, 1 carrera, 0 boletos y 7 ponches.
Oneil Cruz siguió castigando con poder: jonrón, doble, dos boletos y tres anotadas.
Miami, FL - La selección dominicana sigue recorriendo este Clásico Mundial con paso de equipo que no solo quiere avanzar, sino imponer condiciones. Este lunes en el loanDepot Park, República Dominicana aplastó 10-1 a Israel, mejoró su récord a 3-0 y selló su boleto a los cuartos de final. La victoria también aseguró matemáticamente la clasificación de Venezuela, independientemente de sus últimos resultados, y eliminó a Israel (1-2) de toda posibilidad de avanzar.
La segunda entrada: el rally que definió todo
El abridor israelí Ryan Prager —zurdo seleccionado por los Guardians en la novena ronda del draft 2025— arrancó bien, retirando en orden al tope del lineup dominicano en el primer inning. Pero la segunda entrada fue otra historia. Prager regaló tres boletos a los primeros cuatro bateadores que enfrentó, llenando las bases sin que mediara un hit. Agustín Ramírez se ponchó, y por un instante pareció que Israel podía escapar del aprieto. Pero Geraldo Perdomo negoció otro boleto —el cuarto de la entrada— para forzar la primera carrera.
Entonces apareció Tatis.
Con cuenta de 1-2, Prager dejó un lanzamiento en zona y Tatis lo despedazó por el jardín izquierdo: grand slam de 400 pies a 104.9 mph de velocidad de salida. El batazo puso el marcador 5-0, encendió al público dominicano en las gradas y provocó una celebración que incluyó «bat flip», compañeros saliendo del dugout y la chaqueta de jonrones que ya se ha convertido en ritual del equipo.
No fue solo un cuadrangular grande. Fue histórico: el primer grand slam conectado por un jugador dominicano en la historia del Clásico Mundial. Tatis terminó el juego con 6 impulsadas —añadió un sencillo productor de dos carreras en la séptima— igualando a Adrián González (México vs. Sudáfrica, 2009) como el segundo jugador con más carreras empujadas en un solo partido del WBC. Solo Ken Griffey Jr. (7 RBI con Estados Unidos vs. Sudáfrica en 2006) lo supera.
Después de haber acumulado 5 boletos y 4 anotadas sin pegar un hit decisivo en los primeros dos juegos, Tatis eligió este momento para explotar. Terminó de 4-2 con línea de .500/.692/.875 en el torneo. En un roster lleno de nombres enormes, fue él quien le puso firma al partido.
Cruz: la amenaza que no para
Oneil Cruz sigue luciendo como una fuerza física que desafía la escala del juego. Se fue de 2-2, conectó doble y jonrón, recibió dos boletos, empujó una y anotó tres. Su cuadrangular fue otro proyectil al jardín derecho-central que confirmó lo que ya se sabe: cuando Cruz le conecta limpio, la pelota viaja a una velocidad que pocos en el béisbol actual pueden igualar. En tres juegos, Cruz tiene dos jonrones, un doble y seis carreras anotadas como bateador emergente y titular parcial.
En la novena, Erik González añadió un triple remolcador para cerrar la cuenta en 10-1.
Paciencia como identidad
La ofensiva dominicana volvió a construir el marcador con la fórmula que está definiendo a este equipo: disciplina primero, castigo después. Diez carreras con solo 7 hits, pero 11 bases por bolas recibidas. Machado negoció tres boletos y anotó dos veces. Soto recibió una base pero no conectó hit. Perdomo siguió siendo un catalizador silencioso: dos bases robadas, un boleto productor y presencia constante en las bases. En tres juegos, el equipo ha recibido 29 boletos —casi diez por partido— y ha convertido esa paciencia en daño sistemático.
Bello: dominio sin drama
Brayan Bello entregó exactamente lo que Dominicana necesitaba desde la lomita: control total sin sobresaltos. Trabajó 5 entradas, permitió apenas 1 hit, no otorgó una sola base por bolas y ponchó a 7. El único daño que recibió fue un jonrón solitario de Spencer Horwitz en la cuarta entrada, un batazo limpio que no empañó una actuación de primer nivel. Después de la salida corta de Sánchez en el debut y la solidez de Severino contra Países Bajos, Bello elevó el estándar del pitcheo abridor dominicano en el torneo.
El relevo cerró sin concesiones. Gregory Soto lanzó una entrada perfecta con 3 ponches. Carlos Estévez, Wandy Peralta y Seranthony Domínguez completaron la faena sin permitir carrera. En total, el cuerpo de lanzadores dominicano limitó a Israel a 2 hits y acumuló 13 ponches.
El panorama
En tres juegos, Dominicana ha anotado 34 carreras y permitido solo 5. Ha conectado 10 jonrones. Ha recibido 29 boletos. Ha barrido la fase de grupos en Miami con una combinación de poder, paciencia y pitcheo que ningún otro equipo del Pool D pudo igualar. El próximo rival será Venezuela —también invicto— el miércoles, en un duelo que probablemente definirá quién sale como cabeza de grupo hacia los cuartos de final.
El mensaje de este equipo ya no necesita traducción: hay estrellas, hay banca, hay relevo, y hay un temperamento colectivo que convierte cada oportunidad en daño real.
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