Por Nelson Santana
7 de marzo de 2026
Dominicana venció 12-3 a Nicaragua en su primer juego del Clásico Mundial, con 14 hits, 12 impulsadas y tres jonrones.
El arranque no fue limpio: Nicaragua anotó tres veces en las primeras dos entradas y obligó al equipo quisqueyano a reaccionar.
El relevo dominicano cerró el juego con 7.2 entradas sin permitir carrera tras la salida corta de Cristopher Sánchez.
Julio Rodríguez, Vladimir Guerrero Jr., Junior Caminero, Fernando Tatis Jr. y Oneil Cruz encabezaron una ofensiva que mostró por qué este roster vuelve a cargar expectativas enormes.
En el béisbol dominicano, un debut en el Clásico Mundial nunca es solo un juego. Es una evaluación nacional. Una noche en la que cada turno, cada lanzamiento y cada decisión se discute con intensidad de final. Por eso el triunfo de República Dominicana 12-3 sobre Nicaragua en el LoanDepot Park de Miami, dejó dos lecturas simultáneas: la primera, que el equipo tiene artillería suficiente para demoler a casi cualquiera; la segunda, que incluso un roster lleno de superestrellas necesita tiempo para calibrar cuando el guion no sale como estaba previsto.
Un inicio que nadie esperaba
Nicaragua salió sin complejo alguno. En la parte alta del primero, Chase Dawson llegó a primera tras un tercer strike que se le escapó al receptor Austin Wells en lanzamiento descontrolado de Cristopher Sánchez. Los siguientes dos bateadores conectaron imparables, y con las bases llenas y nadie fuera, Ismael Munguía empujó la primera carrera con sencillo al central. Parecía que la entrada se saldría de control, pero Sánchez respondió con algo histórico: ponchó a los tres bateadores siguientes —Mark Vientos, Óscar Mendoza y Edwin Trujillo— convirtiéndose en el primer lanzador en la historia del WBC en registrar cuatro ponches en una sola entrada.
La respuesta dominicana fue inmediata. Fernando Tatis Jr. abrió la parte baja con sencillo, Ketel Marte lo trajo con doble remolcador, y Vladimir Guerrero Jr. produjo otra con rodado al campocorto para poner el marcador 2-1. Ese tramo retrató una identidad ofensiva que no depende exclusivamente del cuadrangular: construye carreras con contacto, velocidad y presión en la base.
Pero Nicaragua no se rindió. En el segundo, Cristhian Sandoval singleó para abrir, Freddy Zamora empató con doble a la banda izquierda, y Chase Dawson trajo otra carrera con sencillo aprovechando un error defensivo de Juan Soto en el jardín izquierdo. De pronto, Nicaragua lideraba 3-2 y Sánchez ya no tenía respuestas. Su línea final: 1.1 entradas, seis hits, tres carreras (dos limpias), un boleto y cuatro ponches. No fue la apertura soñada para un brazo que el año anterior terminó segundo en la votación del Cy Young de la Liga Nacional. Fue, más bien, una señal de que el pitcheo abridor sigue siendo un punto a vigilar en este torneo.
El relevo cambió el juego
Lo que vino después del montículo fue la noticia más alentadora de la noche. A partir de la salida de Sánchez, el bullpen dominicano tomó control total. Siete relevistas desfilaron por la lomita y combinaron para 7.2 entradas sin permitir carrera, con apenas tres hits. La secuencia incluyó a Seranthony Domínguez —quien se llevó la victoria—, Wandy Peralta, Camilo Doval, Gregory Soto y José Alvarado, entre otros. Después de las tres carreras tempranas, Nicaragua no volvió a pisar el plato.
Ese dominio desde el bullpen le dio oxígeno al lineup para ordenarse. El equipo de Albert Pujols terminó con siete boletos, apenas cuatro ponches y una producción de 5-de-11 con corredores en posición anotadora. No fue solo una noche de swings explosivos; fue una noche de turnos disciplinados.
Tatis y Soto: la mesa siempre servida
Fernando Tatis Jr. dictó el ritmo desde el primer turno. Terminó de 3-2 con tres carreras anotadas y dos boletos. Fue una presencia constante que obligó al pitcheo nicaragüense a trabajar bajo presión desde la primera entrada. Cuando Tatis está así —encendido, agresivo, generando tráfico— la ofensiva dominicana se vuelve mucho más difícil de controlar porque el corazón del orden siempre llega con hombres en base.
Soto y Machado aportaron la estabilidad de veteranos que pesa tanto en eventos cortos. Soto pegó dos hits y negoció un boleto; Machado conectó dos imparables —incluyendo un doble— y recibió dos bases por bolas. Ninguno necesitó una noche estridente para influir. Lo hicieron ocupando bases, alargando conteos y manteniendo viva la línea ofensiva. Machado además brilló en la defensa con dos jugadas espectaculares en la antesala durante el octavo, ambas con tiros en desequilibrio que arrancaron ovaciones. Julio Rodríguez lo describió después del juego como «el ministro de la defensa».
Los batazos que rompieron el partido
Durante tres entradas —la cuarta, quinta y parte de la sexta— el juego permaneció empatado 3-3 y la tensión era real. El propio Pujols reconoció después del juego que Nicaragua mantuvo a sus bateadores desbalanceados con su pitcheo temprano. Pero entonces apareció Junior Caminero, que dijo el año pasado que queria ser parte del equipo aunque fuese de «aguatero».
En la sexta entrada, el joven tercera base de los Rays conectó un jonrón de dos carreras ante el lanzador nicaragüense —un batazo que puso el marcador 5-3 y que cambió definitivamente el tono del encuentro. Caminero terminó de 4-2 con dos impulsadas, y dejó claro por qué genera tanta expectativa. Pujols lo dijo con claridad: «Lo mejor de Junior Caminero es que no le tiene miedo a este momento; le encanta estar aquí. Esto es solo una muestra de lo que esperamos que siga haciendo en este torneo.»
En la séptima, Guerrero Jr. empujó otra con elevado de sacrificio para ampliar a 6-3. Y en la octava, el juego se convirtió en exhibición. Julio Rodríguez abrió la entrada con jonrón solitario. Luego, con corredores en segunda y tercera y un out, Oneil Cruz —quien entró como bateador emergente por Marte— descargó un cuadrangular de tres carreras al jardín derecho que puso el marcador 10-3 y provocó una erupción en las gradas de LoanDepot Park. (450 pies y velocidad de 117).
El daño no paró ahí. Guerrero Jr. pegó doble remolcador y Rodríguez añadió otro sencillo productor para cerrar una entrada de seis carreras. El marcador final: 12-3.
Julio Rodríguez: la línea más completa
Si hubo una figura ofensiva especialmente redonda, fue Julio. Cerró de 5-3 con tres remolcadas, incluyendo el jonrón que abrió la gran entrada. También produjo dos carreras con dos outs, un detalle que suele separar a las ofensivas buenas de las verdaderamente letales. No solo conectó cuando quiso; conectó cuando más dolía.
Guerrero Jr. también terminó con tres impulsadas en la noche, repartidas entre un rodado productor, un sacrificio y el doble en la octava. Y Cruz, con un solo turno al bate, dejó su marca: tres carreras empujadas y un batazo que recordó la profundidad brutal de esta selección. Aquí no se trata solo del nueve titular. Se trata de un roster donde hasta el emergente puede cambiar el rumbo del partido de un solo swing.
Lo que no fue perfecto
Claro, no todo salió limpio. Soto cometió un error en el jardín izquierdo que facilitó la tercera carrera nicaragüense. Rodríguez fue sorprendido fuera de base en una jugada de pickoff. La ofensiva dejó ocho corredores en circulación. Y el arranque del pitcheo abridor generó preguntas legítimas. Pero quizá ese sea precisamente el punto: Dominicana ganó por nueve carreras sin jugar un partido impecable. Eso, visto desde la óptica del torneo, puede ser una amenaza para el resto de los rivales.
La lectura de fondo
Lo que comenzó con incomodidad terminó pareciendo una demostración de profundidad, poder y temperamento colectivo. Dusty Baker, dirigente de Nicaragua, lo resumió bien: «Fue un buen partido durante cinco entradas.» Y lo fue. Pero cuando Dominicana ajustó, el juego cambió de dimensión.
La primera prueba ya pasó. No fue un paseo desde el principio. Fue algo mejor: un debut que obligó a responder, y una respuesta que terminó siendo demoledora. En un país donde cada Clásico se vive con hambre de grandeza, este tipo de victoria manda un mensaje claro: hay estrellas, hay banca, hay relevo, y hay capacidad de corregir sobre la marcha.
⸻⸻
Relacionado
Lucas Ramírez, hijo de Manny, debuta con dos jonrones ante Estados Unidos en el Clásico Mundial
El equipo nacional dominicano llegó a Santo Domingo para jugar dos juegos antes del Clásico
Dominicana define su rotación para el Clásico 2026: Pujols pone orden desde el primer día
República Dominicana arma un roster estelar para el Clásico Mundial 2026
Top 20 dominicanos MLB por WAR
Los 10 mejores peloteros dominicanos de 2025
Dominicana empata con Detroit en segundo juego que fue el show de Juan Soto
Manfred destaca apoyo de Abinader y MLB empuja nuevo estadio en RD
Dominicana vence a Detroit con fuegos artificiales de Soto, Machado y Caminero