Por ESENDOM
5 de febrero de 2026
Puntos clave
LA Semanal se vende como «diálogo permanente»; cuando la paran, el mensaje real es: diálogo… hasta que duela.
Apagar el show no tapa el escándalo: lo confirma.
La transparencia con horario (lunes 4:30) también tiene botón de «mute».
Dicen que LA Semanal con la prensa es para «mantener un diálogo abierto y cercano con los ciudadanos», todos los lunes a las 4:30 p. m. en el Salón de Las Cariátides. O sea: la democracia en modo cita médica—con sala VIP y horario fijo.
Pero llegan los escándalos de fin de año y, de repente, el presidente descubre una nueva política pública: la técnica del avestruz. Se esconde la cabeza, pero deja el cuerpo afuera… y la cola también. Y cuando paran LA Semanal, lo que hacen es poner un huevo en medio del salón. Un huevo grande, blanco, con sello oficial y olor a «no me pregunten eso ahora».
Porque si tú tienes un espacio «permanente» para hablar con la prensa, y lo suspendes justo cuando más preguntas hay, el país no piensa «agenda complicada». El país piensa: «ahí fue.»
En República Dominicana, el silencio del poder no es pausa: es confesión con corbata. Y el problema no es que paren el micrófono. El problema es que lo paren cuando el micrófono iba a hacer su trabajo.
Moraleja: si tu transparencia depende de que no haya escándalos, no es transparencia. Es «programación semanal». Y cuando se cae el programa, el avestruz no resuelve: solo deja el huevo y se va.