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Cultura y conciencia

Carta de Esperanza a su hijo Ney

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Por María Esperanza Henríquez González
23 de octubre de 2018

Hilandera… Hilandera, quítame esta venda que llevo en la cara… Aunque, cuando se me abran los ojos, tampoco podré ver nada, porque es tanto el tiempo que llevo vendada por los prejuicios, por la hipocresía, por la ignorancia,  por la ideología… Mis corneas se han secado de tanto llorar… ¿Quiénes son esos seres que hoy me rodean? No entienden mis angustias, mis exigencias… No están capacitados. Van ansiosos de poder, de conquistas y victorias. Por eso sufren tanto. Porque, no saben cuándo una madre reclama justicia. Porque, no saben ver ni escuchar la hermosura de la sinfonía de la vida de un artista plástico…

«Más vale el hombre que el sábado…»  Expresó Jesucristo, contrariando la programación más seguida de la religión judía… Y por eso lo mataron… Por blasfemo. NeyDiazH. Vociferó: «Soy Duarte liberación…», el 26 de enero 2015. Estaba desnudo. No hizo resistencia. Eso me dijo una simple espectadora de los hechos ocurridos en las Avenidas Máximo Gómez con 27 de Febrero.

¡Qué peligrosa es la Inconsciencia de la Policía!

El 17 de febrero recibí tu cuerpo inerte, en estado de descomposición. El frío y la rigidez de tu último performance. Tu cuerpo se va así como  viviste contra la falsa realidad, haciendo problemas de las cosas simples y cotidianas para liberarte de los prejuicios que ha impuesto la cultura.

– A los 33 años decidiste convertirte en pintura, pintando todo tu cuerpo. –

Hijo, no perdiste la vida en el momento que te la quitaron esos Policías cumpliendo con su deber – un loco desnudo gritando: «Soy Duarte Liberación»-. En realidad, no te quitaron la vida, sólo se llevaron lo hermoso que salía de Ti, lo que surgía de tu imaginación afectada por la Demencia Precoz Frontotemporal que padecías.  Se  llevaron al genio que pasaba por el tamiz del lienzo, lo que hiciste tuyo y te hizo libre. Por lo cual, vociferaste: «Soy Duarte Liberación»… En realidad, vociferar no hacía ni bien ni mal… Para ti no existió ni el mal ni el bien, ni en la personas, ni en la naturaleza. En tu mente sólo había un juicio. El juicio impuesto por un sistema de creencias, de injusticias, por entidades erróneas, de un estado lleno de hipocresía. Ellos perdieron la vida cuando no comprendieron la realidad de tu verdad: «Soy Duarte, Liberación».

Hilandera… Hilandera déjame la venda que llevo en la cara… Soy María Esperanza Henríquez González madre que anhela justicia por su hijo Nelson Rafael Díaz Henríquez -Ney-.

A continuación, imágenes de Ney y su arte: