Por Nelson Santana
28 de octubre de 2025
SAN PEDRO DE MACORÍS — Lo que para muchas familias es amor —flores frescas en la tumba, agua en el florero, velas— se está convirtiendo en problema de salud pública.
El epidemiólogo dominicano Dr. Goldny Mills lanzó una advertencia urgente: los cementerios del país son criaderos de mosquitos que transmiten dengue, encefalitis, fiebre amarilla y filariasis linfática, especialmente ahora, en época de lluvia y justo antes del 2 de noviembre.
El cementerio: hábitat perfecto
«Los mosquitos tienen todo lo que necesitan para completar su ciclo de vida», explicó Mills. Agua estancada en floreros. Azúcar de flores en descomposición. Sangre de visitantes. Refugio en sombra y vegetación.
El problema es simple: el mosquito no nace del pantano lejano. Nace del vasito de agua encima del panteón.
Cada florero con agua estancada es un minicriadero donde el Aedes aegypti —transmisor del dengue— pone huevos y desarrolla larvas sin interrupción. Los cementerios urbanos concentran más riesgo: combinan lluvia, recipientes abandonados y poca supervisión sanitaria.
En días de visita masiva como el Día de los Fieles Difuntos, el problema se multiplica: más gente, más floreros nuevos, más incubadoras para mosquitos.
Estudios documentan que los cementerios funcionan como «hábitats artificiales prósperos» para mosquitos. Y cuando hablamos de dengue en República Dominicana, hablamos de fiebre alta, dolor intenso y, en casos severos, hospitalización y muerte.
«Flores sí, agua no»
Mills no dice «no visiten sus muertos». Dice «visítenlos sin crear criaderos».
Recomendaciones concretas:
1. No usar floreros con agua. El mosquito completa su ciclo en días.
2. Usar arena húmeda. Mantiene las flores pero elimina el charco donde crecen larvas.
3. Preferir flores artificiales o secas. Eliminan el riesgo completamente.
4. Vaciar recipientes existentes. Botellas, vasitos de velones—vaciarlos y voltearlos.
Esta medida ya funciona en cementerios del Caribe y América Latina para frenar brotes de dengue.
Responsabilidad colectiva
El dengue no se queda en el cementerio. Un mosquito pica dentro del camposanto, sale y pica en el barrio. Así, una práctica cultural de devoción se convierte en motor de transmisión comunitaria.
Acciones inmediatas:
- Familias: Lleven flores artificiales o usen arena húmeda. Si ven agua estancada, vacíenla.
- Administradores de cementerios: Coloquen letreros prohibiendo recipientes con agua. Ofrezcan arena a las familias.
- Ayuntamientos: Envíen brigadas a vaciar agua y voltear envases, no solo a barrer hojas.
El mensaje es claro
República Dominicana tiene cultura de memoria. Llevamos flores, rezamos, limpiamos lápidas. Salud Pública no pide abandonar esa tradición—pide actualizarla para tiempos de dengue.
Flores sí. Agua no.
Arena sí. Mosquitos no.
Así honramos a nuestros muertos sin enfermar a nuestros vivos.