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Jueves de tirapatrás: Dominicanos en la NFL (2025)

Jueves de tirapatrás, deportesEMMANUEL ESPINALComment

Dominicanos en la NFL: Bayron Matos, el IPP y los pioneros olvidados

Puntos clave

  • El 2024 fue un año de “primeras veces” dominicanas… y por eso mismo se coló una mentira bonita: “el primer dominicano en la NFL”.

  • Bayron Matos sí fue el primer dominicano firmado vía el International Pathway Program (IPP) y el primer nacido y criado en RD en llegar con ese sello, pero no el primero con bandera (o sangre) dominicana en la liga.

  • La historia real es más interesante que el titular: hay dominicanos y dominico-descendientes desde los 90, incluyendo un nacido en Santo Domingo firmado en 2006.

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Dominicanos en la NFL

Hay un vicio moderno que no respeta ni el béisbol, ni la historia, ni la vergüenza: el titular que grita “¡PRIMERO!” antes de revisar la libreta. Y cuando un país vive de logros simbólicos —porque los símbolos alimentan orgullo, identidad y hasta autoestima nacional— el vicio se vuelve industria.

El artículo “Dominicanos en la NFL” (9 de febrero de 2025) retrata bien el contexto: en los últimos años, atletas dominicanos han ido rompiendo techos en ligas donde antes éramos nota al pie. 2024 se sintió como un desfile de hitos: Al Horford campeón de la NBA, Esmery Martínez drafteada en la WNBA, Marileidy Paulino oro olímpico, Brenda Castillo #1 del voleibol mundial. Con ese clima, la narrativa estaba lista para el próximo “primer dominicano” en cualquier liga grande.

Y ahí entra Bayron Matos: firmado en 2024 por los Miami Dolphins a través del IPP. Eso es real, importante y merece aplauso sin regateo. El IPP existe justamente para abrir una puerta estructurada a talento internacional que, de otro modo, ni siquiera consigue una silla en la sala de espera. Matos, además, carga el peso simbólico que a nosotros nos encanta: nacido y criado en República Dominicana, con una firma en la liga más cerrada, bruta y meritocrática (cuando le conviene) del deporte estadounidense.

Pero el problema es otro: varios medios vendieron eso como “el primer dominicano en la NFL”. Y no. Eso es marketing con cara de historia.

La versión correcta es más precisa y más poderosa: Matos fue el primer dominicano firmado vía el IPP y el primer nacido y criado en RD en llegar con ese mecanismo. Eso ya es un hito. No hacía falta inflarlo.

Porque antes que él, la NFL ya había tenido una ruta dominicana (a veces directa, a veces por la diáspora):

  • Stalin Colinet (drafteado en 1997): madre dominicana, pasó por Vikings, Browns y Jaguars. Lo histórico aquí no es solo entrar: es que su equipo llegó a estar a un paso del Super Bowl.

  • Tutan Reyes (drafteado en 2000): carrera larga para estándares NFL, rodando por varios equipos.

  • Luis Castillo (1.ª ronda, 2005): dominico-descendiente drafteado alto; producción real, no solo “camp body”.

  • Juan Alejandro Guerrero (Alex Guerrero) (2006): nacido en Santo Domingo; firmado como agente libre no drafteado. Si vamos a hablar de “nacido en RD” en la NFL, ese dato hay que ponerlo en mayúsculas y sin miedo Ո.

  • Luego vinieron nombres como Dante Rosario, Frank Beltré (Azua), Josué Matías, César Ruiz (1.ª ronda 2020, Saints), y Daniel Arias (nacido en Santo Domingo, Cardinals), cada uno con su historia de práctica, cortes, escuadras y ese submundo donde también se “llega” aunque nadie lo tuitee.

La lección del tirapatrás no es atacar a Matos (al contrario: su caso hay que cuidarlo). La lección es otra, más dominicana y más fría: si tú no cuentas tu historia con precisión, otro la cuenta por ti con propaganda. Y la propaganda siempre prefiere el cuento más simple: un solo héroe, un solo “primero”, una sola fecha para enmarcar.

La realidad es menos cómoda pero más digna: la NFL no empezó con Bayron Matos; Bayron Matos es el capítulo nuevo de una línea que venía escribiéndose en silencio. Y el país, si quiere ser serio con sus logros, tiene que aprender a celebrar sin mentir. Porque cuando la verdad aparece —y siempre aparece— el orgullo se convierte en bochorno.

En ESENDOM lo decimos así: el “primer dominicano” no es un trofeo; es un expediente. Y el que no tiene expediente, lo que tiene es bulla.