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Cultura y conciencia

Fiesta de palos histórica: República Dominicana venció 16-15 a Panamá en un juego de 31 carreras, el de más anotaciones en la historia de la Serie del Caribe

Deportes, BéisbolEMMANUEL ESPINALComment

Por Nelson Santana
5 de febrero de 2026

Datos clave:
∙ Escogido, perfecto y clasificado: Los Leones del Escogido (3-0) aseguraron su pase a semifinales y reafirmaron por qué cargan con la presión simbólica de «equipo-país» en estos torneos.
∙ Contexto del torneo: La Serie del Caribe 2026 se juega del 1 al 7 de febrero en Guadalajara (Estadio Panamericano), tras el cambio de sede originalmente prevista para Caracas por factores políticos y logísticos en medio de la crisis Venezuela-EE.UU.
∙ Lo que viene: Semifinales el viernes 6 (3.º vs 2.º y 4.º vs 1.º) y final el sábado 7.

ZAPOPAN, JALISCO. — Si la Serie del Caribe es, por definición, un torneo de orgullo nacional comprimido en una semana, el duelo entre República Dominicana y Panamá fue su versión más salvaje: 31 carreras, 34 hits y un marcador final de 16-15 que quedará archivado como el juego de más anotaciones en la historia del clásico caribeño.

En clave dominicana, la lectura va más allá de las cifras: Escogido no solo sobrevivió, sino que impuso carácter en un partido donde el pitcheo —lo que suele «mandar» en febrero— se volvió accesorio. En la isla, estos juegos se consumen como termómetro: no importa si el roster es de liga invernal, MLB o mezcla; cuando dice «República Dominicana», la expectativa es ganar, punto.

Panamá pegó primero con jonrón solitario de Luis Castillo en la segunda entrada, y por momentos pareció que el partido se le convertiría a Escogido en un toma y daca incómodo. Pero la respuesta fue inmediata y con sello de rally grande: en el cierre de ese mismo episodio, Franchy Cordero conectó hit impulsor de dos carreras para empatar, y Marco Hernández soltó doble de dos más para voltear el juego y encender el estadio.

A partir de ahí, el encuentro se convirtió en un vaivén ofensivo continuo: cuadrangulares, extrabases y cambios de momentum que no duraban ni media entrada. Ese tipo de juegos, en el Caribe, no se juegan: se sobreviven. Y ahí fue clave la capacidad dominicana de producir «la grande» cuando el partido lo pedía, incluso si el costo fue jugar al filo con el bullpen.

Al final, el libreto fue de infarto: Panamá apretó en el último tramo y dejó la posibilidad del empate rondando, pero Escogido cerró la puerta para sellar el 16-15 y mantener el invicto. En el resumen oficial del torneo quedó registrado el trabajo de Emailin Montilla como lanzador ganador y Jimmy Cordero con el salvamento en un día donde, francamente, «salvar» significó resistir una tormenta.

El contexto también importa: esta 68.ª edición se disputa en Guadalajara luego de que la organización moviera la sede originalmente prevista para Caracas, en un escenario de tensión y logística regional. Y en ese ambiente —con dos equipos mexicanos, Puerto Rico y Panamá buscando tumbar al campeón dominicano— Escogido manda el mensaje más directo posible: 3-0 y clasificado.