Por Nelson Santana
23 de febrero de 2026
Tras la tormenta, Nueva York levantó la prohibición de circulación para vehículos no esenciales, pero el alcalde pidió evitar las calles si no hay necesidad real de salir.
Las escuelas públicas reabrirán el martes, decisión que enfrentó resistencia del sindicato de maestros y una petición con más de 70,000 firmas pidiendo clases remotas.
Staten Island fue una de las zonas más golpeadas; LaGuardia registró más de 22 pulgadas de acumulación.
Para muchas familias dominicanas en Nueva York, la pregunta no fue «si nevó mucho» sino cómo llegar al trabajo, abrir el negocio y mover a los niños con seguridad.
Nueva York entró esta semana en modo pala, sal y paciencia. Tras el fuerte temporal del domingo al lunes, la ciudad inició la limpieza de calles y aceras y levantó la prohibición de tránsito para vehículos no esenciales al mediodía del lunes. El alcalde Zohran Mamdani mantuvo sin embargo el llamado a quedarse en casa si no había razón urgente para salir.
La prioridad oficial fue clara desde el inicio: despejar vías para emergencias, transporte y servicios básicos. La ciudad informó que gran parte de las calles había sido arada al menos una vez y que se distribuyeron millones de libras de sal durante la respuesta al temporal.
Los números de la tormenta
NY1 reportó acumulaciones de 19.7 pulgadas en Central Park, 22.2 en LaGuardia y 19.8 en JFK. Staten Island figuró entre los sectores más afectados, lo que se tradujo en operativos adicionales concentrados en esa zona. La suspensión del estacionamiento alterno se extendió por varios días y las autoridades mantuvieron recomendaciones de precaución para conductores y peatones.
Lo que vivió la comunidad dominicana
Para los dominicanos en Washington Heights, el Bronx, Brooklyn y partes de Queens, la tormenta no fue solo un titular del clima. Fue una prueba de logística concreta: llegar a trabajos presenciales que no admiten ausencia, abrir bodegas y pequeños negocios, resolver el cuidado de los niños y limpiar entradas antes de enfrentar multas o riesgos de caída en acera.
En imágenes del equipo de ESENDOM se ve el impacto real a nivel de calle: vehículos sepultados bajo la nieve, aceras convertidas en túneles blancos y vecinos abriéndose paso con pala en plena ventisca. Esa es la escena que muchas familias dominicanas conocen bien en el noreste: la del barrio que se organiza, limpia y sigue adelante.
El debate de las escuelas
La decisión de reabrir las escuelas públicas el martes reactivó otro frente de tensión. Mamdani confirmó el regreso presencial tras el «snow day» del lunes, pero sectores del sindicato de maestros cuestionaron si era demasiado pronto dadas las condiciones de movilidad. Una petición para extender las clases remotas superó las 70,000 firmas según reportes locales, reflejando la presión que sintieron muchas familias ante la perspectiva de moverse por calles aún parcialmente obstruidas.
La tormenta pasó. Pero la rutina no vuelve de golpe. En Nueva York, después de una nevada así, la verdadera prueba empieza cuando toca salir de la casa.Ley 63-17: ¿Cuándo un vehículo deja de ser útil en República Dominicana y por qué importa?