ESENDOM

Cultura y conciencia

«Women shit»…con perdón de Borges

Historia de vidaNelson SantanaComment
Michele Pierre Louis.jpg

Por Graciela Azcárate
22 de agosto de 2018

Historia de vida

«Las mujeres son la mejor parte de la nación. Son espléndidas, infatigables, trabajadoras, frente a todas las contrariedades  con que un mal gobierno ensombrece su existencia, las mujeres de Haití recuerdan a unos de esos pacientes tipos de hormigas o termites, que tan pronto  como se les destruye su obra de meses o días, se apresuran a repararla con indeclinable energía

Sir Harry Johnston. 1910.

«Las autoridades pueden quemar la casa de alguien, asesinar  una familia, masacrar a una comunidad, aniquilar a toda una nación, pero lo  que no pueden  es tocar la historia, los conocimientos, los sentimientos, los principios y los hábitos de una persona, de una comunidad, de una nación».

Jean Casimir: Haití Acuérdate de 1804

El domingo pasado (2011) después de escribir y mandar la historia de vida me quedé pensando en el pueblo haitiano, imprimí un blog de literatura haitiana  llamado Potomitan con un ensayo  muy interesante y revelador sobre la poesía femenina de Haití  escrito por Saint-John Kauss y un blog de un haitiano que  no he descubierto su nombre  pero  que revela la  historia de  la auténtica joven que inspiró a Oswald Durand, su poema «Chocuoune», lo que pasó con su vida y su trágico final.

Entre la historia reparadora de los dos haitianos sobre su cultura y el tratamiento dado a sus mujeres ya fueran de clase alta, media o pobre me causó una honda  impresión a tal punto  que no sé porque  recordé a  Michelle Pierre Louis y un relato de Onetti sobre una traducción de Borges  de «Palmeras salvajes» donde las mujeres queden resumidas a  un denigratorio «Women shit».

  Michelle Duvivier Pierre Louis. Fuente:  Wikipedia.

Michelle Duvivier Pierre Louis. Fuente: Wikipedia.

«Recuerdo que en la traducción firmada por Borges de «Palmeras salvajes», en la parte «El viejo”, se lee al final que el penado alto, luego de escuchar las peripecias  que el Mississippi le impuso a su compañero de prisión, resumió su opinión en una sola palabra: mujeres. Muchas veces, cuando me cuentan alguno de los pequeños disturbios aldeanos provocados por una dulce señora o señorita, me he limitado a comentar la anécdota o chisme repitiendo: «mujeres, dijo el penado alto» pero hoy al documentarme muy severamente para escribir este artículo, descubro que la totalidad del penado alto fue: -Women shit. - Con perdón de Borges».

El artículo  en cuestión  titulado «Acerca de William Faulkner» fue escrito por Juan Carlos Onetti  y publicado en «Marcha» en 1991. Un dato extraordinario es que esa traducción no fue hecha por Borges sino por su madre. Leonor Acevedo Aslan de Borges, hija de una inglesa que se casó con un militar argentino comandante en el desierto de los fortines y convivió con indios, tolderías y cautivas. Incluida esa inglesa que aparece en un relato de Borges sobre una inglesa que olvidó la lengua materna, y que al encontrar a la abuela de Borges  se pone a beber la sangre de una oveja sacrificada como desafío ante la civilización.

Y me dije ¡qué destino el nuestro! No importa donde una mire. Si en el sur, si en el Caribe, no importa la época puede ser 1816, 1910, 1860, 1941, o los setenta  puede tratarse de negros en una isla del Caribe o de inglesas en unas tolderías al sur, las mujeres son denigradas, ofendidas, abandonadas. 

Me debatí entre una frase esclarecedora de James G. Leyburn que dice así: «La Constitución de Petión de 1816, contenía una obra maestra de ilusoria generosidad al declarar que debía haber «sufragio universal»-con excepción de las mujeres, los criminales, los idiotas y los domésticos»- por medio de boleta».

Las mujeres haitianas comparten el mismo nivel  que los criminales, los idiotas y los domésticos y por tanto no pueden votar.

Sin embargo en 1910, Sir Harry Johnston al observar al pueblo haitiano manifestó: «Las mujeres son la mejor parte de la nación. Son esplendidas, infatigables, trabajadoras, frente a todas las contrariedades  con que un mal gobierno ensombrece su existencia, las mujeres de Haití recuerdan a unos de esos pacientes tipos de hormigas o termites, que tan pronto  como se les destruye su obra de meses o días, se apresuran a repararla con indeclinable energía». James G. Leybrum El pueblo haitiano pág. 270

Sin ir más lejos recordé a Michelle Pierre  Louis que ocupó el cargo de Primer Ministro de Haití entre el 5 de septiembre de 2008 y el 30 de octubre de 2009, durante el gobierno de René Preval  fecha en que fue destituida de su cargo por una mayoría del Senado que le criticó a su gobierno «una situación grave de inseguridad y una realidad dramática de hambruna».

Fue la segunda mujer en ocupar ese cargo, la primera fue Claudette Werleigh. Fue reemplazada por Jean Max Bellerive y creo que lo más importante de su destitución  es la manera injuriosa,  insidiosa y la acusación de tener preferencias sexuales lésbicas  a la que apelaron los señores del senado, machistas al fin para  defenestrarla.

En el blog que relata el origen de la canción Chocuone su autor escribe del pueblo haitiano  (…) «La mayor contribución de todos es la intelectual. Y narra la verdadera historia de Chocuone

Su verdadero nombre era Marie Noel Belizaire y  nació en la aldea de La-Plaine-du-Nord en el año 1853. Se desconocen el origen de sus padres, tenía dos hermanas, y ella  era sorprendente hermosa y le dieron el apodo de Choucoune. De piel oscura, y  pelo largo y liso  encarnaba la definición del tipo «marabú», de uso común en la lengua vernácula de Haití.

Antes de terminar la escuela primaria ella se enamoró de un joven, llamado Pierre Theodore. Iniciaron un romance, fundaron una familia hasta que ella lo dejó por infiel.

Entonces Choucune salió de la aldea y se mudó a  Cabo Haitiano.  Dicen que  vivía en la calle de Simón, en el barrio de Pequeña Guinea  y que instaló  un pequeño restaurante cerca de la Capilla de San José. Uno de sus clientes fue  Oswald Durand, el famoso poeta trece  años mayor que ella. Se inició  una relación romántica,  felíz y corta, porque era un conocido mujeriego, con frecuencia se lo describió como «el jardinero que riega las flores». Choucoune lo dejó  por  un francés que la abandonó, ella empezó  a decaer volvió a su aldea,  debió mendigar para sobrevivir y terminó demente. Murió en 1924.

En el ensayo de poesía femenina de Haití,  Saint-John Kauss escribe: «Todo sucede en el medio haitiano como si nuestras mujeres no tuvieran derecho a escribir, a expresar tanto su amor como sus múltiples decepciones ante el hombre haitiano. Muchas son las poetas haitianas que fueron «amasadas» en la flor de la edad por un matrimonio de amor o de razón, ya sea en Haití o en el exilio. Su «derrota», de hecho, explica la subsistencia del poderío del macho haitiano, y, a ese respecto, el escritor Graf Dürckheim escribió: «Lo femenino es con frecuencia condenado, no solamente en el hombre sino también en la mujer, a un destino fantasma. Su energía encubierta toma entonces un lugar importante entre las fuerzas de sombra de nuestro tiempo, las que bloquean el camino del Ser esencial. El despertar de la vida iniciática contribuirá probablemente a devolver a lo femenino su lugar en la síntesis integral de la vida. Para ingresar libremente a la iniciación, hay que soltar las fuerzas de emancipación de lo femenino».

(…)  La escritora haitiana, encubriendo esta energía, resuelve abandonarlo todo con el único propósito de consagrarse a su matrimonio y a la familia. Las más recalcitrantes, como las poetas Virginia Sampeur e Ida Faubert, las novelistas Marie Chauvet y Nadine Magloire, acaban encontrándose solas, abandonadas, condenadas a escribir durante mucho tiempo o a convertirse en damas de «sociedad».  

Es muy interesante el capítulo que habla de la poesía  en el periódo 1860-1859 porque cita precisamente a la primera esposa de Durand.

(…) Una sola escapó al mutismo femenino desde la colonia. Citamos a Virginia Sampeur (1839-1919), primera esposa de Oswald Durand (1840-1906), el bohemio. El abandono de Durand permitió a la literatura haitiana que ganaran sus letras gracias a un conmovedor y doloroso poema publicado por la poeta  titulado «La abandonada”

«Virginia Sampeur tiene el mérito de haber abierto las vías a la poesía femenina escrita de Haití. Su amor por Durand, ese «conquistador de damas», hace, a pesar de ella misma, el elogio de la masculinidad en un país en el que ya de por sí el varón aprovecha cada momento que le concede la hembra amada. Virginia Sampeur no publicó ningún poemario, sino sólo unos cuantos poemas en las revistas y periódicos de la época, y algunos relatos divulgados en folletines».

Maire-Thérèse Colimon-Hall (1918-1997), profesora de carrera, publicó ensayos poéticos y cuentos, también produjo dramas históricos y religiosos, lo mismo que una novela Hijo de miseria (1974), galardonado con el premio France-Haïti. Su célebre poema «Mi país», publicado en 1953 en La Voz de las Mujeres, se atribuyó falsamente a uno de los más grandes poetas de Haití, Jean Brierre.

«Si tuviera que presentar mi país al mundo/ Diría  su belleza, dulzura y gracia / De sus mañanas cantarinas y sus ocasos de gloria

Diría su cielo puro, diría su aire dulce  (…) Y los soles sumergiéndose en la mar turquesa / Diría, antorchas rojas al firmamento, /La belleza fulgurante de famas flamboyanes ardientes, /Y ese azulo, ese verde, tan dorado, tan límpido/ Que quisiéramos en los brazos ceñir ese paisaje. /  Diría el manto de la mujer de azul / Que baja el sendero con la canasta a la cabeza / El ondeante balanceo de sus caderas robustas / Y la melodía grave de los hombres en el campo

 De  («Mi país», Mi cuaderno de escritura)

Marie-Claire Walker nacida en 1937 es la  bisnieta de Oswald Durand, publicó en 1977, en París, una colección de versos con un título muy significativo: Poèmes (Poemas). Al crítico Christophe Charles le parece que «Jolicoeur y Walter tienen en común el gusto por el exotismo, la espera en la soledad, la melancolía, las dulces nostalgias y la musicalidad de sus versos preservados de la violencia ideológica y reivindicativa (…). También se asemeja a Jolicoeur en los temas del viento, de la nieve, de la isla…»

«Tengo esta isla en el corazón/ Soy cálida como su tierra / Vivaz como su sol / Profunda como su mar». «La isla», Poemas

Santo Domingo, domingo 19 de agosto 2018. 

Nota: reescribí esta historia de vida  hoy en la mañana después de ver en internet las fotos  que ilustran la puesta en circulación del libro sobre Jacques Viau Renaud en Haití

Nota de ESENDOM: Las fotos  del lanzamiento del libro fueron tomadas de la página de Facebook dedicada a Jacques Viau y creada por Sophie Maríñez co- editora del libro junto a Daniel Huttinot.

____

Un 22 de agosto… en cualquier lugar

Exitoso lanzamiento en Haití de la traducción en francés de la poesía de Jacques Viau