Por ESENDOM
13 de febrero de 2026
Recordamos la sátira de Hijo de Putín, «El Bronx a punto de hundirse por llegada de dominicanos según estudio del Centro de Investigación Nueva York Chiquito», publicado el 12 de febrero de 2018.
Dicen que el Bronx no se está encareciendo: se está hundiendo. No por el clima, no por la infraestructura—sino por la «llegada masiva» de dominicanos entrando por el Alto Manhattan como si fueran ola migratoria con mochila de plátanos y bachata de fondo.
Un «estudio» del prestigioso (y convenientemente sospechoso) Centro de Investigación Nueva York Chiquito asegura que Washington Heights ya no aguanta más dominicanidad y que, para modernizar el trauma, le van a cambiar el nombre oficial a WaHi por ley—con el apoyo de políticos cuyos nombres suenan a sketch: Caco Grande y el congresista Que Priva en Papi Champú. O sea: gentrificación, pero con presupuesto para comedia.
El informe remata con una verdad venenosa: así como una vez «reemplazamos» a otros, ahora nos toca a nosotros. La diferencia es que los gentrificadores no vienen con maleta: vienen con apps. Te reemplazan la bodega por «La Bodega», el chicharrón por «The Chicharrón Queen», y hasta la discoteca por «Bachata in da Club», exclusiva para iPhone (porque hasta la nostalgia tiene paywall).
Y mientras el Bronx se hunde en esta tragedia geológica-cultural, los «vende patria» de WaHi supuestamente pactan con caseros, afinando el arte de expulsar al vecino con sonrisa bilingüe.
¿Se hunde el Bronx de verdad… o se hunde la idea de que nos van a dejar existir sin cobrarnos por respirar?