Foto: Julián Oro Duro
Por ESENDOM
29 de septiembre de 2026
Zeneida Socorro Castillo, de 60 años, murió en su vivienda de Brisa Oriental VI, Santo Domingo Este. Su esposo, el merenguero Julián Oro Duro, resultó gravemente herido.
Cuatro hombres están detenidos. Según la Policía, dos de ellos formaban parte del círculo laboral y de confianza del artista.
De acuerdo con el Ministerio Público, los agresores esperaron más de seis horas dentro de la casa a que llegara el cantante.
El caso invita a reflexionar sobre quién entra a nuestros hogares y cuánto sabe de nuestras vidas, sin que esa reflexión traslade culpa alguna a las víctimas.
La investigación sigue abierta. La información disponible proviene de versiones preliminares de la Policía y del expediente del Ministerio Público, y es probable que surjan nuevos detalles.
Santo Domingo Este.— Del asesinato de Zeneida Socorro Castillo y del ataque contra su esposo, el merenguero Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro, estremece algo más que la brutalidad. Según las autoridades, parte de quienes lo planificaron se movía con total naturalidad en el entorno de la familia.
De acuerdo con la reconstrucción policial, dos hombres llegaron a la residencia de la pareja, cerca de la autopista de San Isidro, alrededor de las 5:00 de la tarde del domingo 20 de septiembre. Castillo los recibió. Según el vocero de la Policía Nacional, coronel Diego Pesqueira, les ofreció comida, jugo y café antes de ser atacada.
El expediente del Ministerio Público, citado por el periódico Hoy, sostiene que tras quitarle la vida y apoderarse de dinero y objetos de valor, los agresores permanecieron más de seis horas en la casa esperando al artista. Julián Oro Duro, de 58 años, regresó cerca de la 1:00 de la madrugada del lunes 21, tras cumplir un compromiso artístico, y fue golpeado al entrar. Sufrió lesiones craneofaciales, fracturas y una hemorragia intracraneal, y permanece ingresado en el Hospital General de la Plaza de la Salud.
El informe preliminar de autopsia del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) establece que Castillo murió por múltiples heridas y traumatismos sufridos durante el asalto.
Los detenidos son Phillips Michael Tejeda Vásquez, alias «Leandro»; Juan Carlos Hernández García, alias «Peña»; Kevin Dariel Germán Troncoso, alias «Yandel», de 23 años, quien se entregó voluntariamente; y Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias «Chiquito», de 18 años, el último en ser arrestado. El Ministerio Público les atribuye homicidio voluntario agravado, tortura o actos de barbarie, asociación de malhechores y robo agravado en perjuicio de Castillo. En perjuicio del artista, les atribuye tentativa de asesinato y robo agravado. La participación de cada uno deberá probarse en los tribunales.
La Policía señala a Tejeda Vásquez como presunto organizador. Técnico de aire acondicionado, había instalado un equipo en la habitación del merenguero y reparado el portón eléctrico de la vivienda. También hacía diligencias para el hogar, en ocasiones conducía para el artista y lo acompañaba a sus presentaciones. Según Pesqueira, conocía detalles como cuándo recibía dinero el cantante y dónde lo guardaba. La investigación preliminar indica que fue él quien reclutó a «Peña» y a «Yandel».
«Chiquito», por su parte, era conocido de la familia y trabajaba en una villa que el artista construye en San Antonio de Guerra. De acuerdo con la Policía, él y «Yandel» fueron quienes entraron a la casa, valiéndose de la confianza que la familia le tenía. Desde el hospital, Julián Oro Duro identificó ante los investigadores a Tejeda Vásquez y a Liranzo Marcos como personas de su entorno.
El Ministerio Público sostiene que el crimen se planificó con semanas de antelación. Según el expediente, cámaras de vigilancia registraron reuniones previas del grupo en una estación de combustible de La Victoria. Entre las pruebas presentadas figuran la motocicleta usada en el hecho, así como US$19,900, RD$78,000, relojes y joyas que habrían sido ocupados en poder de Liranzo Marcos. La acusación afirma además que de la vivienda se sustrajo una maleta con unos US$50,000.
Para la comunidad dominicana, dentro y fuera del país, el caso deja una lección incómoda. Que alguien haya trabajado en nuestra casa o nos visite con frecuencia no significa que deba tener acceso libre a ella. Tampoco debe conocer cuánto dinero guardamos, dónde lo tenemos o a qué hora regresamos.
Esa cautela, sin embargo, no convierte a las víctimas en responsables. La generosidad con que Zeneida Socorro Castillo abrió su puerta no explica ni justifica la violencia que recibió. Sus restos fueron sepultados el 24 de septiembre en el Cementerio Cristo Salvador.
Este es un caso en desarrollo. Buena parte de lo que se conoce hasta ahora proviene de reconstrucciones preliminares y de la acusación del Ministerio Público, y algunas versiones difieren entre sí. A medida que avancen las audiencias y la investigación, es previsible que salgan a la luz nuevos elementos que precisen o modifiquen lo aquí descrito. Corresponde a la justicia determinar el grado de participación de cada imputado y responder por un crimen que ha golpeado a una familia muy vinculada al merengue dominicano.