Por ESENDOM
15 de junio de 2026
Empezamos la semana con el pie derecho, y vaya semana la que nos regaló la anterior. Si hubo un hilo que unió todas las historias, fue este: lo que parece imposible solo está esperando a quien se niega a quebrarse.
Lo vimos con los Knicks. Después de 53 años de espera, de generaciones que solo conocían los títulos de 1970 y 1973 por relatos ajenos, Nueva York volvió a levantar el trofeo de la NBA. Y lo hizo a su manera: remontando desventajas de doble dígito en cada una de sus cuatro victorias. En ESENDOM seguimos toda la corrida de playoffs con la mirada puesta en Karl-Anthony Towns, y por una buena razón: su aporte fue clave para romper la sequía de 53 años. El campeonato tiene un sabor propio, el de un dominicano que sumó su nombre al legado de su gente en la cima del baloncesto mundial y prometió pasear el trofeo por Santiago, Santo Domingo, La Romana y donde haya un dominicano celebrando. Towns nos dejó una frase para enmarcar: estuvo caído, pero no derrotado. El marcador del medio tiempo no decide el partido.
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Esa misma sangre cruza fronteras. Esta semana arrancó la Copa Mundial de la FIFA 2026 y, aunque la selección dominicana no está entre los 48 equipos, sí tenemos representación: Rubén Vargas y Luca Jáquez, hijos de la diáspora que defienden a Suiza con raíz quisqueyana. Son un recordatorio de que lo dominicano llega más lejos de lo que dibuja cualquier mapa, y de que el camino hacia nuestro primer Mundial se construye paso a paso.
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Pero ninguna de estas alegrías sería posible sin quienes pagaron el precio de la libertad. Ayer, 14 de junio, se cumplieron 67 años de la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Hombres y mujeres como José Mesón Acosta, y poco después Las Mariposas, entregaron la vida para que hoy podamos celebrar, soñar y jugar sin miedo. Honrar su memoria, la de los nombrados y la de los anónimos, es parte de comenzar la semana como se debe.
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Y para conectar con la gente no hace falta ser perfecto. Kenny Rodríguez entró a La Casa de los Famosos como uno de los menos conocidos del mundo hispano y salió noveno, con una legión de fans, su español machucado y un orgullo de sus raíces que no necesitó traducción. Lo auténtico siempre encuentra a su público.
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La semana también nos dejó, con humor, una lección que conviene no olvidar. Mientras unos multiplicaban triunfos con trabajo, el caso de Mantequilla nos recordó que ningún milagro multiplica los chelitos de la renta. Lo que crece de verdad crece como las remontadas de los Knicks: con esfuerzo, paciencia y constancia, no con atajos que suenan demasiado buenos para ser verdad.
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Así que esta semana, levántate después de cada caída, carga tus raíces con orgullo, honra a quienes abrieron el camino y construye con paciencia lo que ningún milagro te puede dar.
Empieza con el pie derecho.