Por ESENDOM
30 de marzo de 2026
Con el pie derecho: una semana breve, pero con razones de sobra para arrancar con ánimo
ESENDOM | Lunes
La semana pasada dejó menos publicaciones que de costumbre, pero no por eso faltaron temas con peso: orgullo deportivo, lectura cultural del gusto popular y sátira política.
Los cinco abridores dominicanos en Opening Day nos recuerdan que la disciplina silenciosa también produce grandeza visible.
El Top 25 de ESENDOM volvió a demostrar que en la cultura popular dominicana no gana solo lo nuevo: gana lo que conecta de verdad.
La sátira sobre Abinader nos deja otra enseñanza: el humor también sirve para desenmascarar el poder y defender la dignidad crítica del pueblo.
No todas las semanas tienen que venir cargadas de titulares para dejar enseñanzas valiosas. A veces una semana más ligera obliga a mirar mejor. A detenerse. A sacar sustancia de menos textos y a leer con más calma lo que sí se publicó. Y eso también tiene mérito. En esta nueva entrega de «Con el pie derecho», ESENDOM recoge tres piezas distintas entre sí —deportes, música y sátira política— para recordar algo fundamental: incluso cuando la producción baja, la reflexión no tiene por qué bajar con ella.
La primera lección llega desde el montículo. Nuestro artículo sobre los cinco lanzadores dominicanos que abrirán en Opening Day no fue simplemente una nota deportiva; fue una afirmación del peso real que sigue teniendo la República Dominicana en las Grandes Ligas. Freddy Peralta, José Soriano, Cristopher Sánchez, Luis Severino y Sandy Alcántara no aparecen en ese lugar por casualidad ni por patriotismo simbólico. Están ahí porque sus organizaciones les confiaron la responsabilidad más delicada y prestigiosa del arranque: la primera bola de la temporada.
Ese detalle importa. En el béisbol, Opening Day no se regala. Se gana. Y se gana con consistencia, con reputación, con temple y con resultados. La historia de José Soriano, por ejemplo, apunta a una verdad que a veces olvidamos: no todo talento explota de inmediato ni toda carrera llega sin cicatrices. Un bono modesto, dos cirugías Tommy John y aun así una primera apertura inaugural. Eso no es suerte. Eso es resistencia. Sandy Alcántara, por su parte, vuelve a extender una marca de franquicia con Miami después de haber perdido una temporada completa por cirugía. Tampoco ahí hay milagro: hay trabajo, paciencia y reconstrucción.
La lección para empezar la semana está clarísima: el reconocimiento serio llega cuando uno se vuelve confiable. No basta con tener potencial. Hay que convertirse en la persona —o en el profesional— a quien otros le entregan la responsabilidad cuando llega la hora importante. Eso vale para el deporte, para el trabajo, para los proyectos personales y para la vida entera. Ser talentoso impresiona. Ser confiable abre puertas.
Lea el artículo completo:
5 lanzadores dominicanos que abrirán en Opening Day
La segunda pieza de la semana, el Top 25 del 27 de marzo de 2026, nos dejó una enseñanza distinta, pero igual de útil. El listado retrata un gusto popular dominicano que no se deja encerrar por etiquetas rígidas. Ahí conviven la chercha, el despecho, el doble sentido, la calle, la tradición y el carisma de figuras que muchos siguen subestimando por el simple hecho de ser veteranos. Que Toño Rosario encabezara el ranking con «La chiflera que palomo» no fue un accidente ni un premio a la nostalgia. Fue una prueba de vigencia.
En tiempos donde mucha gente cree que solo manda lo nuevo, la lista recordó algo más honesto: manda quien sabe conectar. Toño no necesita perseguir cada moda digital para seguir siendo relevante. Le basta entender al pueblo, hablar su idioma emocional y convertir una ocurrencia en un fenómeno. Esa es una habilidad que no envejece. El Top 25 también mostró la fortaleza del urbano colaborativo, la profundidad real del merengue típico y la permanencia sentimental de la bachata. No fue una lista uniforme; fue un espejo del país: múltiple, cambiante y, al mismo tiempo, fiel a ciertas fibras profundas.
¿Qué nos enseña eso para arrancar la semana? Que uno no tiene que parecerse a todo el mundo para tener impacto. Tampoco hay que avergonzarse de la experiencia acumulada. Vivimos en una cultura que a veces premia la novedad vacía, pero la conexión auténtica sigue pesando más que el disfraz de modernidad. En otras palabras: no siempre gana el más nuevo, el más ruidoso o el más algorítmico. Gana quien toca una verdad que la gente reconoce como suya. Esa es una lección poderosa para cualquiera que crea, enseñe, dirija, emprenda o comunique.
Lea el artículo completo:
Top 25: 27 de marzo de 2026 - entre la chercha, el despecho y el poder de los veteranos
La tercera publicación, «Abinader adopta la identidad de corderito», se movió por otro registro: el de la sátira. Y aunque algunos todavía subestiman ese género como si fuera mero relajo, la verdad es otra. La sátira, cuando está bien usada, cumple una función cívica. Exagera para revelar. Ridiculiza para desenmascarar. Se burla no porque sí, sino porque a veces el poder se entiende mejor cuando se le quita la solemnidad con que se protege.
El texto presenta a un presidente dócil ante fuerzas externas pero guapo hacia adentro; sumiso frente a los poderosos y desafiante ante los suyos. La imagen del «corderito» funciona precisamente porque señala una contradicción política reconocible: la del líder que proyecta firmeza local mientras actúa con obediencia cuando se mueve en escenarios internacionales o ante intereses mayores. La sátira, entonces, no es evasión; es lectura política por otra vía.
Y aquí la lección para comenzar la semana no es menor: hay que conservar la capacidad de reírse del poder sin dejar de tomar en serio sus consecuencias. Un pueblo que pierde el sentido crítico termina aceptándolo todo. Un pueblo que todavía sabe ironizar, cuestionar y detectar la hipocresía no está completamente dormido. En tiempos de propaganda, poses y teatrillos políticos, la risa inteligente puede ser una forma de dignidad.
Lea el artículo completo:
Abinader adopta la identidad de corderito (sátira)
De modo que sí: la semana fue más ligera. Pero ligera no significa vacía. Desde el béisbol aprendimos sobre preparación, confianza y resistencia. Desde la música aprendimos que la conexión auténtica sigue valiendo más que la moda pasajera. Desde la sátira aprendimos que la conciencia crítica también se alimenta del humor.
Arranquemos estos días con esa combinación: disciplina para ganarnos la confianza, autenticidad para conectar de verdad y lucidez para no tragarnos los disfraces del poder. Así también se empieza la semana con el pie derecho.