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Cultura y conciencia

Algunos apuntes acerca de Juan Isidro Jiménes Grullón

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Dominicanos en el olvido

Por Amaury Rodríguez

26 de abril del 2011

Si alguna vez hubo una rara avis entre los intelectuales y los políticos dominicanos en el siglo veinte, la distinción le pertenecería a Juan Isidro Jiménes Grullón (1903-1983). Fue un fino y prolífico escritor que dejó su huella en las aéreas de la historia, la política, la ciencia y la literatura en la República Dominicana y América Latina. Políticamente, era un hombre de la izquierda, en fin, un revolucionario incansable que participó en la resistencia contra la dictadura de Trujillo en la República Dominicana.

Pero a pesar de la magnitud de su erudición y el papel que desarrolló como uno de los organizadores más importantes de la resistencia anti-trujillista en el exilio, su nombre ha sido relegado a los márgenes. De hecho, él es probablemente uno de los autores más subestimado en el país y la región. (Lamentablemente, ningunas de sus obras han sido publicadas en inglés).

Jiménes Grullón fue un serio investigador. Como indica su registro bibliográfico, nunca dejó de publicar sus investigaciones elaboradas con el mayor cuidado bajo la censura y la represión. Por otra parte, el número exacto de sus escritos inéditos continúa siendo un misterio.

Ruptura con el pasado

Jiménes Grullón fue uno de los pocos dominicanos que viajó Europa en la década de los años 20 con el objetivo de estudiar medicina. No pudo haber sido de otra manera ya que provenía de una familia de clase alta cuyos miembros dejaron una huella imborrable tanto en la vida cultural como en la vida política del país.

Sin embargo, optó por librarse de su propia posición privilegiada para dedicar su vida a la transformación de la sociedad. Por esa razón, las teorías de la estrategia y la táctica revolucionaria le eran de primordial interés. Por lo tanto, no es sorprendente que públicamente se declarara marxista a finales de los 60. Tal decisión ejemplifica el clásico caso de los antiguos miembros de la clase media y de la clase alta quienes terminaron siendo radicales y artistas. La ruptura con su pasado, como cualquier nuevo nacimiento, conllevo un inmenso dolor. Para el intelectual dominicano, hubo un alto precio que pagar en un país donde el estatus quo usó de la violencia más vil en miras a silenciar cualquier posición contestataria.

Por lo tanto, Jiménes Grullón llevó una existencia caracterizada por la humildad.

Las emociones humanas eran primordiales en su vida como ser humano y en su obra como artista. Cultivó el arte poético durante toda su vida. Años más tardes, formaría una relación sentimental con la poeta Puertorriqueña Julia de Burgos. En los años 20, se incorporó a Plus-Ultra, un grupo literario cuyos miembros jugarían un papel determinante en los círculos políticos  liberales y nacionalistas.

Jiménes Grullón fue ante todo, un educador que plantó  las semillas para surgimiento de la autonomía universitaria en República Dominicana. En los años 30, Jiménes Grullón y su primo, el reconocido poeta Domingo Moreno Jiménes, — fundaron la Universidad Popular y Libre del Cibao, que estaba en endeudada con el movimiento de la Reforma Universitaria cuya influencia se extendió por todo el continente después las reformas encabezadas por los estudiantes en Córdoba, Argentina en 1918. Años más tardes, Jiménes Grullón impartió clases de historia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

En la década de los años 40, Jiménes Grullón, junto con otros exiliados dominicanos fundó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el partido más antiguo. El PRD se fundó en Cuba, donde residían un número de prominentes exiliados políticos. (Además, Jiménes Grullón y otros organizaron varias expediciones guerrilleras con el objetivo de derrocar a Trujillo como la de Cayo Confites (1947) y la de Constanza, Maimón y Estero Hondo (1959). Lamentablemente, los dos intentos armados puestos en marcha para derrocar al dictador terminaron en desastre.

Al mismo tiempo, muchos historiadores y comentaristas han asumido que Juan Bosch, el popularísimo cuentista y político, fue uno de sus fundadores principales. Sin embargo, en numerosos ensayos y libros, Jiménes Grullón rechazó dicho acontecimiento.

Tanto Bosch y Jiménes Grullón fueron exiliados políticos durante la dictadura de Trujillo y en varias ocasiones trabajaron juntos en las labores organizativas de la resistencia anti-trujillista.

Los dos escritores eran irreconciliables rivales políticos. Al igual que la leyenda de Janus, la riña entre ellos puede ser representada como las caras opuestas de una moneda. Si Bosch giraba a la derecha, Jiménes Grullón giraba a la izquierda. Este hecho no es sólo la historia de dos prominentes exiliados políticos e intelectuales que tuvieron un gran impacto en la isla y en el exterior pero es también la historia de los caminos divergentes emprendidos por el movimiento de liberación Dominicana en el exilio.

Además, tomaron diferentes rutas en cuanto al ámbito intelectual. Mientras que Bosch tenía un gran interés en las condiciones sociales del mundo rural, Jiménes Grullón era un apasionado de la filosofía y la experimentación poética lo cual reflejaba una preocupación más urbana. Aparte de la literatura, sus caminos se bifurcaban en el ámbito de la política. De hecho, mientras que Bosch echó a un lado su postura radical y anti-imperialista al final de su vida, Jiménes Grullón, al contrario, se mantuvo firmemente comprometido con una posición anti-imperialista hasta la muerte.

Un error político

En 1963, Bosch se convirtió en el primer presidente elegido por vía democrática después de la caída del régimen de Trujillo. Siete meses más tarde, fue derrocado por un golpe militar. Los golpistas invitaron a Jiménes Grullón a participar en el nuevo gobierno, conocido como el triunvirato. Su partido, la Alianza Socialdemócrata (ASD), aceptó la oferta. Así, algunos de sus miembros formaron parte del gobierno ilegítimo.

Desde entonces, se rumora que Jiménes Grullón participó en el golpe de estado. Pero eso aseveración está lejos de la verdad. De hecho, Jiménes Grullón no participó en ninguna forma en la organización del golpe de Estado que derrocó a Bosch a pesar de su postura de oposición política a su gobierno.

En realidad, Jiménes Grullón cometió un error político – que siempre lamentó – al aceptar participar en el golpe de Estado respaldado por el político conservador en ascenso Viriato Fiallo.

En los años 50, Fiallo y Jiménes Grullón trabajaron juntos como parte de la resistencia anti-trujillista. Ese movimiento de resistencia fue conformado por un grupo heterogéneo entre los que se encontraban conservadores y progresistas colaborando estrechamente para lograr su objetivo: el derrocamiento del régimen. Fiallo y Jiménes Grullón se tenían respeto mutuo forjado en losaños de aislamiento y de persecución en el interior del país y en el extranjero. Según lo confirmado por Juan José (León David), hijo de Jiménes Grullón, en una entrevista con el diario "Hoy", fue Fiallo quien se acercó a Jiménes Grullón para que participara en el gobierno instalado por los golpistas.

Sin embargo, eso no explica por qué Jiménes Grullón cometió esa indelicadeza. De hecho, su pensamiento político sufría debilidades  en el momento lo que no ha sido examinado detalladamente.

La difícil tarea que nos depara

Por muchos años, los principales historiadores dominicanos han ignorado la vida y el trabajo intelectual de Jiménes Grullón. En primer lugar, hay una falta de información acerca de etapa juvenilen un mundo que está siendo transformado por las relaciones capitalistas; poco se ha escrito sobre su estancia en París en la década en los años 20. Jiménes Grullón perteneció a una generación marcada por la guerra y la revolución. Entonces ¿por qué no ha habido ninguna investigación sistemática sobre el impacto de las revoluciones mexicana y rusa en Jiménes Grullón y otros de su círculo?

Además, no ha habido ningún análisis en profundidad sobre época del exilio en toda América Latina y Estados Unidos-especialmente con un énfasis en la Ciudad de Nueva York. Claramente, los historiadores dominicanos tradicionales y los políticos han elegido un muro de silencio alrededor del papel político del escritor dominicano durante y después de la revuelta popular del 1965 que buscaba restaurar a Juan Bosch al poder. Algunas preguntas han quedado sin respuesta. Por ejemplo, ¿Qué factores contribuyeron a su evolución política? ¿Qué le hizo abandonar el activismo político y dedicarse a la escritura?

Y por último, aunque no de menos importancia, no ha habido una re-evaluación de su vasta producción literaria, que incluye géneros tan dispares como el testimonio, la poesía, la crítica literaria y correspondencia.

Es necesidad urgente una re-evaluación de su trabajo y de su legado. Eso corresponde a una nueva generación de historiadores y de críticos literarios; rescatar la obra de Jiménes Grullón del olvido para así tener una mejor comprensión del hombre y del mundo ya desaparecido en el que se forjó. Este sería el tipo de investigación histórica que puede contribuir a dilucidar la historia oculta y radical que nos dejó un sin número de personas y de organizaciones que desempeñaron un papel central en la configuración de la Republica Dominicana – y de América Latina – así como en su vida social y política durante la mayor parte del siglo pasado. En sí, esto representa una tarea monumental y de difícil envergadura pero vale la pena emprenderla dado la relevancia de los datos que al final desenterraría.